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Jersey vence a Guernsey en emocionante partido gracias a Ben Ward

La rivalidad es vieja, pero el guion reciente se repite: manda Jersey. En Grainville, los locales volvieron a imponerse a Guernsey en el interinsular de 50 overs, esta vez por cinco wickets, y alargaron una racha que ya roza la década sin derrota en partidos de un día ante su vecino: la última caída data de 2015.

No fue un paseo. Ni mucho menos.

Guernsey salió al césped con energía, con ese punto de orgullo que siempre acompaña a este duelo. Aprovechó el inicio, encontró ritmo con el bate y, durante un tramo del primer tercio del encuentro, obligó a Jersey a recular. Pero la respuesta del ataque local fue fría, calculada. Bola a bola, fueron cerrando espacios, hasta dejar la entrada visitante en apenas 161 all out en 48.4 overs. En un choque de este tipo, en este contexto, era un objetivo manejable.

Neil MacRae, seleccionador de Jersey, lo resumió con claridad en BBC Radio Jersey: el buen arranque de Guernsey no descompuso a los suyos y el vestuario quedó satisfecho con contener a su rival en esa cifra. El plan se mantenía intacto.

El verdadero temblor llegó después

La persecución de 162 arrancó torcida. Guernsey trasladó al balón la misma pasión que había mostrado con el bate. Encontró zonas peligrosas, obligó a jugar y castigó los errores. El marcador de Jersey se desplomó hasta un inquietante 21-3 en el noveno over. El ambiente cambió. El murmullo en la grada se hizo más denso. Por primera vez en la tarde, el dominio histórico parecía discutible.

Ahí apareció la sociedad que cambió el relato: Ben Ward y Harrison Carlyon. Sin estridencias, sin apresurarse, comenzaron a reparar el daño. Rotaron el strike, eligieron bien los golpes, desactivaron poco a poco la agresividad inicial de los lanzadores de Guernsey. La presión que había estado del lado local empezó a deslizarse hacia el otro vestuario.

Cuando el partido pedía una figura principal, Ward dio un paso al frente. Se quedó hasta el final, 82 not out de enorme peso específico, y condujo la persecución con una madurez que terminó por desarmar a Guernsey. El marcador final, 162-5 en apenas 36.4 overs, reflejó con crudeza el vuelco: de 21-3 y dudas serias a una victoria amplia, controlada, casi autoritaria.

MacRae destacó precisamente esa alianza en el centro del campo, la de Ward con Carlyon, como el punto de inflexión. Primero, el rescate. Después, la exhibición. Ward no solo sostuvo la entrada; la dominó. Y lo hizo hasta el último golpe.

El triunfo no solo reafirma la superioridad reciente de Jersey en el clásico del Canal. Llega, además, en un momento clave del calendario: el equipo ya mira hacia el último torneo de la ICC Challenge League, previsto para el otoño. Con una racha viva ante su eterno rival y un bateador en plena forma como Ward, la pregunta ya no es si están preparados para competir, sino hasta dónde puede llevarles esta inercia.