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Lammonby impulsa a Somerset en la pelea por el título

En el County Ground de Hove, bajo un segundo día denso, cambiante y con olor a partido grande, Somerset encontró por fin el bate que llevaba semanas buscando. Tom Lammonby, abierto, zurdo y hasta ahora discreto este verano, firmó su mejor entrada de la temporada y volvió a colocar a su equipo en la conversación por el título del Rothesay County Championship.

Somerset cerró la jornada en 167-2, con Lammonby invicto en 74 carreras de 143 bolas, y una ventaja de 119 sobre Sussex después de haber ido por detrás en la primera entrada. No fue solo volumen. Fue la manera: una entrada sin opciones claras para el rival, paciente cuando tocaba y autoritaria cuando el campo empezó a ablandarse.

Venía a este duelo con un promedio de 28 en la competición. Salió del segundo día como la figura central de un giro de guion que puede marcar la temporada.

Sussex deja escapar la iniciativa

La mañana había sonreído a Sussex. El último wicket, una asociación de 40 carreras entre John Simpson y Jaydev Unadkat, elevó el total local hasta 250 y estiró una ventaja que amenazaba con ser decisiva. Cuando Simpson se quedó en 64* y Unadkat aportó dos brutales seis por el lado de la pierna como únicas anotaciones, Somerset veía cómo el partido se le escurría.

Hasta ese momento, el trabajo de Craig Overton parecía suficiente para contener el daño. Terminó con 4-66, castigando la impaciencia local. Se llevó a Tom Clark, a Charlie Tear, a Jack Carson y a Henry Crocombe, y lideró un tramo en el que Sussex se desplomó de 149-2 a 210-9, con siete wickets cayendo por apenas 61 carreras en 29 overs.

Clark había dominado. Fluido, agresivo, anotando prácticamente a un run por bola, llegó a 85 y parecía dispuesto a romper el partido. Pero un error de pies, un balanceo perezoso a una bola a media longitud de Overton y un desvío a slip cambiaron el tono del día. A partir de ahí, Sussex se descompuso.

James Coles se arruinó solo intentando barrer a Lewis Gregory hacia el lado de la pierna y acabando con un grueso inside edge contra sus propios stumps. Tear, que había sumado 34 y compartido 92 carreras por el tercer wicket con Clark, cayó cuando Overton le sacó una bola que entró y se enderezó, dos overs después de haber eliminado al propio Clark.

El propio Overton no estuvo impecable en el campo: dejó caer a Tear en 10 y a Simpson en 14 en slip. El segundo error, sobre todo, sigue pesando. Simpson aprovechó cada vida, encontró huecos en un campo repleto en la frontera y, con su 64* –su mejor marca en ocho entradas de Championship–, aseguró un valioso punto de bonificación por bateo que Sussex puede agradecer en septiembre.

Somerset responde: Lammonby marca el ritmo

Con 48 carreras de desventaja, Somerset necesitaba algo más que resistencia. Necesitaba una declaración. La encontró en la pareja inicial.

Lammonby y Josh Thomas leyeron el cambio de condiciones y atacaron con madurez. Con el campo más dócil y la pelota algo más vieja, tejieron una apertura de 92 carreras que silenció el impulso de Sussex. Thomas acompañó con solidez hasta que, en el over 23, llegó el primer respiro para los locales.

Tom Haines había rotado sin descanso a sus tres rápidos, buscando una chispa que no llegaba. La obtuvo cuando el zurdo Sean Hunt cambió al extremo del mar. Una bola que se levantó más de lo esperado obligó a Thomas a un golpe defensivo incómodo; desvió la pelota y un vuelo bajo de Charlie Tear en slip cerró su entrada con una gran captura.

La salida de Thomas no frenó a Lammonby. El zurdo mantuvo el tempo, mezclando golpes limpios por el suelo con una defensa compacta. Archie Vaughan se sumó con 49 carreras compartidas por el segundo wicket antes de caer cazado detrás, con un inside edge al intentar conducir agresivo a Unadkat.

Sussex volvió a creer. Pero Henry Nicholls entró frío y sereno, y junto a Lammonby apagó cualquier conato de colapso. Juntos negociaron los últimos 10 overs del día sin más sobresaltos, consolidando una ventaja que, con ocho wickets aún en mano, coloca a Somerset en una posición dominante si el tiempo lo permite.

El colapso que puede perseguir a Sussex

El gran interrogante para Sussex es cómo dejó escapar una posición de 149-2, con Clark desatado y el partido en su mano. La respuesta mezcla mérito de los seamers de Somerset con decisiones de bateo discutibles.

Overton y Gregory adelantaron su longitud, buscaron un poco más de fuller length y encontraron recompensa. Carson y Crocombe cayeron en un intervalo de tres bolas tras la comida, víctimas de la presión acumulada. El debutante Joey Evison vivió una extraña entrada: 18 bolas, un solo boundary y un final apresurado, empujando lejos de su cuerpo ante Gregory.

Cuando Hunt cayó como noveno wicket, Sussex todavía estaba un run por detrás. Fue entonces cuando Simpson tiró de oficio. Protegió a Unadkat, castigó cualquier bola suelta y obligó a Somerset a alargar un turno de campo que ya creían cerrado. Unadkat, con sus dos seis al lado de la pierna como únicas anotaciones, se sumó a la fiesta y transformó una cola expuesta en una asociación incómoda.

Migael Pretorius añadió un tercer error a la lista de oportunidades perdidas de Somerset al dejar caer a Simpson en mid-off cuando iba por 56. Cada una de esas vidas tuvo un coste, medido ahora en la presión añadida sobre los bateadores visitantes en la segunda entrada.

Jack Leach, discreto hasta entonces, fue quien finalmente detuvo la resistencia, atrapando a Unadkat en un sweep fallido. El giro del zurdo puede ganar protagonismo cuando Sussex tenga que perseguir, si el clima da tregua.

Un duelo atrapado entre el juego y el cielo

El contexto clasificatorio añade una capa más de tensión. Somerset, con tres puntos en el bolsillo, y Sussex, con cuatro, siguen metidos en la pelea por el título. Ambos saben que el punto de bonificación por bateo de Sussex y la ventaja actual de Somerset pueden pesar en el desenlace de la temporada.

La previsión para el tercer día es mala. La lluvia amenaza con borrar horas de cricket y con ellas buena parte de la ventaja construida con tanto esfuerzo. Si el cielo se abre lo suficiente, Somerset tendrá que decidir hasta dónde estirar su total antes de soltar a Overton, Gregory, Pretorius y Leach sobre una alineación de Sussex que ya mostró grietas.

Por ahora, el partido pertenece a Lammonby. De su bate salió el cambio de rumbo que Somerset llevaba semanas esperando. La cuestión es si el tiempo, y una Sussex herida, le permitirán completar la obra.