Lando Norris se queda en McLaren hasta 2030: Prefiero años duros que éxito instantáneo
Lando Norris vive el mejor momento de su carrera y, precisamente ahora, ha decidido atarse a McLaren a largo plazo. El británico, ganador de las dos últimas carreras de Fórmula 1 y uno de los grandes protagonistas del campeonato, ha revelado que tuvo otras opciones sobre la mesa antes de firmar su nuevo contrato hasta, al menos, finales de 2030. Y aun así, apenas dudó.
“Probablemente ha sido el contrato más fácil que he tenido que firmar”, confesó en una extensa entrevista con Martin Brundle para Sky Sports F1, que se emitirá este fin de semana durante el Gran Premio de Italia. La frase lo dice todo: había alternativas, sí, pero ninguna le ofrecía lo que siente en Woking.
Lealtad, proyecto y paciencia
Norris, de 26 años, debutó en Fórmula 1 con McLaren en 2019 y ha crecido con el equipo a través de años complicados, coches irregulares y, ahora, un monoplaza capaz de ganar. No es casualidad que, al hablar de las “oportunidades” que tuvo, matice rápido.
“Había oportunidad, por supuesto. Pero oportunidad positiva. También hay ocasiones en las que puedes jugártela”, explica. Él no quiere tirar los dados a corto plazo. “Soy un piloto que, personalmente, preferiría uno o dos años más duros antes que un éxito instantáneo, como hice hace unos años con McLaren”.
Ahí asoma su filosofía. Norris no persigue solo el coche más rápido del momento. “Por mucho que quiera ganar cada año, no todo va de ‘necesito estar mañana en un equipo que vaya a ganar la próxima carrera y hacer esto y lo otro’”.
En su decisión pesa mucho la gente que le rodea. Señala al grupo “fuerte” que ha construido McLaren, con Zak Brown y Andrea Stella al frente, como una de las grandes razones para seguir. Para él, el equipo no es solo un escudo y un color; es un entorno.
“Una buena parte es también: ¿soy simplemente feliz? Yo era feliz en McLaren incluso cuando no ganábamos, porque sigo teniendo una oportunidad increíble y sigo haciendo el trabajo que amo, viajando y haciendo todas estas cosas”, reconoce. “Así que no todo para mí va del rendimiento absoluto. Mucho, y una gran parte, son las personas con las que estoy”.
Norris habla de sentirse “en casa”. Y remata con una reflexión que resume su apuesta: esa sensación de pertenencia pesa casi tanto como la promesa de títulos. “El simple hecho de que siento que estoy en casa y lo estoy disfrutando casi tiene el mismo peso que decir ‘necesito estar en un equipo que vaya a rendir y ganar campeonatos’”.
En plena racha y con Monza en el horizonte
El compromiso llega en un punto dulce. Norris encadena dos poles y dos victorias, en Hungría y Países Bajos, y ha recortado su desventaja respecto al líder del campeonato, Kimi Antonelli, hasta los 83 puntos. La distancia sigue siendo considerable, pero el impulso deportivo es evidente.
En Monza, el escenario le sonríe de nuevo. Antonelli arrancará desde el fondo de la parrilla tras recibir penalizaciones por exceder su asignación de motores. Una invitación a atacar. Pero el camino no estará despejado.
McLaren tendrá enfrente a George Russell y, sobre todo, a los Ferrari de Lewis Hamilton y Charles Leclerc, ambos con motor actualizado. El ruido de los Tifosi y el podio suspendido sobre la recta principal convertirán el domingo en un examen de carácter tanto como de velocidad.
¿Un futuro vestido de rojo?
En ese contexto, Brundle no esquivó la pregunta que muchos aficionados se hacen: si Hamilton, que durante años insistió en que se quedaría en Mercedes, acabó cumpliendo su “sueño” de fichar por Ferrari, ¿podría Norris seguir un camino parecido algún día?
La respuesta del británico fue prudente, pero sincera. “No es algo en lo que quiera pensar ahora”, dijo. Desde niño, admite, se imaginaba en distintos equipos, distintos colores. Pero siempre había un lugar central en sus fantasías. “Mi sueño siempre fue estar con McLaren. Por eso siento que estoy en una posición muy afortunada”.
Eso no significa que cierre la puerta para siempre. Al contrario, reconoce una curiosidad muy humana. “Siempre quieres experimentar el otro lado de las cosas, ya sea Ferrari u otros equipos y Mercedes. Es humano. Quieres saber qué se siente al estar en esta posición y en aquella”.
Le atrae también la historia que rodea a otros equipos. Y menciona el recorrido de Hamilton, de McLaren a Mercedes y después a Ferrari, como algo “bastante genial”, la idea de probar cosas distintas y vivir experiencias diferentes dentro de la misma élite.
La cuestión, para Norris, va más allá del escudo que lleve en el mono. “Depende un poco de lo que quieras conseguir en tu carrera. ¿Quieres éxito absoluto cada año? ¿O quieres simplemente experimentar lo que es ir a un equipo diferente y vivir Ferrari o Mercedes?”.
Hoy, la respuesta es clara. “Por ahora, diré que no lo estoy pensando”, zanja. Pero deja la puerta entreabierta, con una sonrisa implícita: “Pregúntame otra vez a finales de 2030”.
Hasta entonces, su apuesta está hecha. Lleva el naranja de McLaren, gana carreras y se ha comprometido a construir algo duradero. El resto, el ruido, las tentaciones, los cantos de sirena de otros garajes, tendrá que esperar. Monza, y un largo futuro en Woking, ya le esperan.






