Lee Fortis en el centro de la controversia en Surrey
Lee Fortis, el polémico jefe de preparación de terrenos de Surrey, apartado tras un fuerte encontronazo con un empleado de la ECB en The Oval. El hombre que ya había saltado a los titulares por su choque con Gautam Gambhir vuelve al ojo del huracán… y esta vez su futuro en el sur de Londres pende de un hilo.
Un nuevo incendio en The Oval
Según informó The Telegraph, el incidente se produjo el 28 de julio, en plena preparación del terreno para un partido de The Hundred en The Oval, en la víspera del entrenamiento de MI London y London Spirit.
En medio de esos trabajos, Fortis fue visto en una agria discusión con un empleado de la ECB que colaboraba en la puesta a punto del campo. La escena, descrita como especialmente tensa, habría terminado con el trabajador en lágrimas.
La tensión no se quedó ahí. Poco después, Fortis mantuvo un intercambio igual de cargado con el director ejecutivo de Surrey, Steve Elworthy, en pleno centro del terreno. La conversación concluyó con Fortis abandonando el campo. Desde entonces no ha vuelto a aparecer por The Oval.
Dentro del cricket inglés, hay voces que ya consideran poco probable su regreso al puesto. Oficialmente, el club guarda silencio. Un portavoz de Surrey se limitó a señalar: «Los asuntos que involucran al Club y a sus empleados son privados y confidenciales, y por lo tanto no sería apropiado hacer comentarios».
Un gigante en todos los sentidos… y siempre en el centro del conflicto
Fortis no es precisamente una figura discreta. Con sus casi 2,08 metros de estatura, resulta imposible pasar por alto su presencia en cualquier estadio. Tampoco pasa inadvertido por su carácter.
El año pasado ya se vio arrastrado al foco mediático tras un enfrentamiento con el seleccionador de India, Gautam Gambhir, a cuenta del estado del terreno. En aquel choque, Gambhir le habría espetado: «Solo eres un encargado del campo, nada más que eso». El entrenador de bateo de India, Sitanshu Kotak, llegó después a calificar a Fortis de «arrogante».
El mismo día del último incidente con la ECB, se cree que Fortis también tuvo otro encontronazo, esta vez con un miembro del cuerpo técnico de London Spirit. Ese segundo episodio, sin embargo, no se considera directamente relacionado con su actual ausencia.
Su currículum, en cualquier caso, habla de un profesional de élite. Fortis ocupa el cargo de head groundsman en The Oval desde 2012, al que accedió con apenas 30 años. Entre 2022 y 2024 encadenó tres premios consecutivos de la ECB como Grounds Manager of the Year, una racha que coincidió con el dominio de Surrey en el County Championship, conquistado en esas tres temporadas.
Surrey, entre el césped y el abismo
El problema para Surrey es que la tormenta no llega en un año tranquilo. El equipo está metido de lleno en una batalla por evitar el descenso cuando el calendario entra en su tramo decisivo.
Ha perdido tres de sus últimos cuatro encuentros y arrancó la jornada más reciente apenas tres puntos por encima de la zona de caída. Ni siquiera el regreso de Ollie Pope tras sus compromisos con la selección de Inglaterra sirvió de bálsamo: Surrey fue eliminado por 183 carreras en el primer día ante Essex en Chelmsford, donde los locales cerraron la jornada en 10/1.
Con el equipo tambaleándose, perder –aunque sea temporalmente– a un especialista del nivel de Fortis supone un golpe serio. Cualquier club acusaría la baja de quien ha sido el mejor responsable de terrenos del país durante tres años seguidos. Para Surrey, en plena lucha por la supervivencia, es un lujo que no puede permitirse.
El peso de The Oval en el calendario mundial
El contexto agrava todo. The Oval no es un campo cualquiera. Con Ashes y una final del WTC en el horizonte, la calidad del terreno de juego estará bajo la lupa de varias juntas directivas y cadenas de televisión de todo el mundo.
Cada grieta, cada centímetro de hierba, cada centímetro de arcilla será analizado. Y el hombre que había convertido ese cuadrado central en un referente ha desaparecido del escenario en pleno temporal.
La trayectoria de Fortis, marcada por choques sonados primero con Gambhir y ahora con personal de la ECB, abre preguntas inevitables sobre la convivencia y la cultura de trabajo. Un club no puede justificar conflictos repetidos solo porque alguien sea excepcional en su labor técnica. El caso obliga a Surrey a mirarse al espejo.
Al mismo tiempo, el calendario asfixiante del cricket moderno aprieta también a los que no salen en las portadas. Los encargados de los terrenos trabajan al límite, especialmente en estadios que no cuentan con un segundo recinto que alivie la carga de partidos. Esa presión no justifica comportamientos confrontativos, pero ayuda a entender por qué los nervios pueden saltar a la mínima chispa.
Ahora Surrey debe navegar dos frentes a la vez: un vestuario que pelea por escapar del descenso y una crisis interna en uno de los puestos más sensibles del club. Con tan poco margen para el error, la verdadera cuestión es si el club podrá estabilizar el césped… antes de que el propio proyecto se hunda bajo sus pies.






