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Liam Lawson vuelve a Monza con Red Bull mientras Hadjar se recupera

Red Bull ha despejado la incógnita para el Gran Premio de Italia: Liam Lawson volverá a subirse al coche junto a Max Verstappen en Monza. El neozelandés repetirá al volante mientras Isack Hadjar continúa recuperándose de la lesión de muñeca sufrida durante el parón veraniego.

Lawson ya había respondido con nota en Zandvoort. Llamado a última hora para sustituir al francés, se adaptó a toda prisa al RB22 y convirtió la oportunidad en puntos sólidos con un séptimo puesto en carrera. Sin margen para el error, aprovechó el fin de semana neerlandés para dejar claro que puede rendir bajo presión.

Ahora llega Monza, el templo de la velocidad, y con él una segunda audición de lujo para el piloto de Nueva Zelanda. Red Bull lo confirmó en un comunicado en el que subraya que Hadjar progresa “de forma alentadora”, pero sin intención de acelerar los plazos: el equipo insiste en que no asumirá “ningún riesgo innecesario” con su regreso a la competición y le desea una pronta recuperación.

Mientras tanto, el movimiento de piezas se extiende a la estructura hermana. Racing Bulls anunció que Yuki Tsunoda volverá a ocupar el asiento que dejó Lawson, también por segundo fin de semana consecutivo. El japonés, que perdió su puesto en la parrilla al final de 2025, está aprovechando cada kilómetro para recordarle al paddock que sigue siendo rápido.

Su vuelta en Zandvoort fue una especie de reencuentro con la categoría. Acabó undécimo, a las puertas de los puntos, pero con sensaciones fuertes. “Lo disfruté mucho en general y creo que di el 100%, todo lo que pude”, explicó el piloto de 26 años tras la carrera. “Creo que lo hice bastante bien”. No hubo recompensa en el marcador, sí en la percepción de que aún puede ofrecer más.

Lawson, por su parte, no escondió las dificultades de aterrizar de golpe en un coche tan complejo. Reconoció que había sido “un reto” adaptarse al RB22 en tan poco tiempo, pero salió de Países Bajos con la confianza reforzada. “Ha sido un buen fin de semana”, resumió. “Fue bueno sacar todo en la clasificación. Ha sido duro intentar entender este coche en un periodo tan corto, pero lo he disfrutado”.

En Monza, el desafío se multiplica: baja carga aerodinámica, frenadas al límite y un circuito que desnuda cualquier debilidad. Para Lawson, será una prueba directa de su capacidad de adaptación en uno de los escenarios más exigentes del calendario. Para Red Bull, otra oportunidad de medirlo en condiciones reales de gran premio al lado del vigente campeón del mundo.

El viernes también traerá otro nombre propio a escena: Ayumu Iwasa volverá a la acción al volante del coche de Verstappen en la primera sesión de entrenamientos libres. Un FP1 que se convierte en escaparate para el japonés dentro de la estructura de la marca energética, en un fin de semana en el que los jóvenes talentos de Red Bull se reparten minutos, focos y presión.

Monza se presenta así como algo más que una cita clásica del calendario: es un examen silencioso para Lawson, una reivindicación prolongada para Tsunoda y un escaparate puntual para Iwasa. La velocidad la pondrá el circuito. Las respuestas, los pilotos.