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Liverpool y el interés por Lamine Camara: ¿refuerzo clave en el centro del campo?

Liverpool no ha cerrado todavía su verano. Con la delantera en plena remodelación y un gran desembolso a punto de concretarse por Bradley Barcola desde PSG —un paquete cercano a las 120 millones de libras—, en Anfield siguen mirando de reojo a una zona que dejó dudas el pasado curso: el centro del campo.

Una fuente reputada en X ha desvelado que el club continúa rastreando el mercado en busca de un centrocampista, y que en la lista de admirados aparece con fuerza un nombre: Lamine Camara, talento de Monaco.

Un título… y una grieta en el medio

Dominik Szoboszlai y Ryan Gravenberch formaron parte del centro del campo que levantó la Premier en la 2024/25. Dinamismo, llegada, agresividad ofensiva. Un motor que empujó al equipo hacia el título.

Pero el mismo rasgo que les hace brillantes con balón deja una herida abierta sin él. Sus instintos ofensivos, combinados, exponen al equipo entre líneas. El 2-2 ante Newcastle del fin de semana fue un recordatorio incómodo: Liverpool puede golpear arriba, pero sufre cuando el partido se rompe y no hay un ancla clara por delante de la defensa.

De ahí la sensación interna de que reforzar el centro del campo es tan urgente como apuntalar la línea de ataque. El equilibrio competitivo de la plantilla pasa por esa decisión.

El perfil Camara

Si Liverpool busca un centrocampista con instinto defensivo natural, Lamine Camara encaja en el molde. Y no solo por intuición: los números de la Ligue 1 2025/26 lo sostienen.

Por 90 minutos, el senegalés gana 6,56 duelos, una cifra que lo sitúa en el percentil 92. Vence el 56% de sus duelos (percentil 78), suma 5,69 acciones defensivas (percentil 73) y alcanza 7,68 recuperaciones (percentil 93). Además, recupera la posesión 1,02 veces por partido en el último tercio, un dato que lo coloca en el percentil 95.

Son estadísticas de un mediocentro que no rehúye el choque, que lee bien la presión y que sabe cuándo morder arriba. Justo el tipo de jugador que podría proteger a una pareja tan ofensiva como Szoboszlai–Gravenberch.

Pero Camara no es solo músculo y lectura defensiva. Ahí reside su atractivo para un club como Liverpool.

En ataque, también destaca: 0,21 xA por 90 minutos (percentil 93), 1,7 ocasiones creadas (percentil 89), 0,39 grandes ocasiones generadas (percentil 91) y 82,71 toques por partido (percentil 92). Es decir, participa, combina, filtra y asume peso en la circulación.

Un mediocentro que roba y construye. Un perfil que encaja con la exigencia de Andoni Iraola: intensidad sin balón, valentía con él.

El rompecabezas de Iraola

El problema está en la manta corta. Desde dentro se filtra que Liverpool solo completará, como máximo, dos fichajes más este verano. Uno de ellos, salvo giro inesperado, será Bradley Barcola para el frente ofensivo.

Ahí surge la gran cuestión: ¿puede el club permitirse dedicar la otra bala del mercado a un centrocampista sin dejar corta la delantera? El cuerpo técnico quiere un abanico completo de opciones arriba para sostener la presión alta y el ritmo que exige Iraola durante toda la temporada.

La tentación, sin embargo, es evidente. Un jugador como Camara podría cerrar una de las grietas tácticas más visibles del equipo campeón. Un fichaje menos vistoso que un delantero, pero quizá igual de decisivo para seguir compitiendo por todo.

El precio de la protección

El interés en Lamine Camara no es un secreto en Europa. Monaco ya ha rechazado una oferta de 35 millones de libras procedente de Crystal Palace, según la BBC. Y los informes apuntan a que el club del Principado valora al jugador entre 42,8 y 51,4 millones de libras.

No es una ganga. Es el precio de un mediocentro moderno, joven (22 años) y con estadísticas que lo sitúan entre la élite de su liga tanto en defensa como en creación.

Liverpool se mueve en ese rango de decisiones estratégicas que marcan un ciclo. Invertir fuerte en un talento de este perfil significa apostar por un equilibrio diferente, por un once menos expuesto y más compacto.

La pregunta ya no es solo si Camara encaja. La pregunta es otra: con el mercado avanzando y la plantilla aún por completar, ¿se atreverá Liverpool a gastar una de sus últimas balas en el hombre que podría sostener todo el andamiaje del centro del campo?