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Mike Hesson aspira a liderar el renacer del Test cricket en Pakistán

Mike Hesson no ha llegado a Pakistán para cubrir un hueco. El neozelandés de 51 años, reclutado a toda prisa por la Pakistan Cricket Board (PCB) como técnico interino para el tercer Test en Edgbaston, ha dejado claro que quiere algo más que un parche: aspira a hacerse con el cargo de seleccionador permanente del equipo de Test.

“Estaré abierto a ello, seguro. Amo el Test cricket”, afirmó sin rodeos. No son palabras vacías. Hesson, que tomó las riendas del equipo de limitados overs de Pakistán en mayo de 2025, ve un proyecto de largo recorrido donde otros solo ven una selección golpeada por derrotas contundentes.

Del golpe en Headingley y Lord’s a un nuevo tono en Edgbaston

El contexto no podía ser más turbulento. Sarfaraz Ahmed fue destituido tras las duras palizas sufridas ante Inglaterra en Headingley y Lord’s. La PCB recurrió a Hesson para el tercer Test en Birmingham, una cita cargada de presión y dudas.

El resultado, sobre el papel, no ayuda: derrota por ocho wickets ante Inglaterra en Edgbaston. Pero el técnico insiste en que debajo de ese marcador hay algo que merece paciencia.

“Creo que hay suficiente talento en el sistema de Pakistán como para que, si podemos proporcionar una buena dirección, podamos avanzar”, explicó. No prometió milagros inmediatos. “Desde luego no va a ocurrir en uno o dos partidos, pero creo que hay habilidad ahí que me plantearía cuidar”.

Su discurso encaja con su historial. Hesson ya demostró en Nueva Zelanda, a la que dirigió entre 2012 y 2018, que sabe construir proyectos largos, con identidad y estructura. No es un entrenador de paso; es un planificador.

Inglaterra llamó, Pakistán retuvo su compromiso

El peso de su nombre en el circuito internacional quedó subrayado por una revelación llamativa: Hesson confirmó que fue contactado sobre el puesto de seleccionador de Test de Inglaterra tras el despido de Brendon McCullum en julio.

La England and Wales Cricket Board se movió rápido y acabó nombrando a otro neozelandés, Stephen Fleming, pero Hesson estuvo en la conversación.

“Mi agente me contactó para decirme que había habido un acercamiento para hablar sobre mi disponibilidad, como estoy seguro que pasó con mucha gente”, relató. Su respuesta fue tajante: la puerta se cerró por lealtad a su actual reto. “Dejé bastante claro que me había comprometido con Pakistán”.

No es una postura improvisada. “En la mayoría de los cargos en los que he estado, he permanecido cinco o seis años. Lo llevo hasta el final, luego haces una pausa, te refrescas y buscas otra cosa”, añadió. Una declaración de principios que la PCB no puede ignorar: si apuestan por él, no será para un experimento fugaz.

Una selección golpeada, pero no rendida

Desde la cabina de comentaristas, una voz autorizada de Pakistán coincidió en que, pese a la derrota en Edgbaston, algo cambió. Ramiz Raja, excapitán, vio señales de vida en un equipo que venía de ser barrido.

“Los jugadores de Pakistán dieron pelea”, valoró en BBC Test Match Special tras el revés por ocho wickets. Pero su análisis no se quedó en el elogio. Para él, el problema es estructural: el Test cricket del país lleva demasiado tiempo en segundo plano.

“Es momento de revisitar el Test match cricket. Es volver al tablero de dibujo porque, en el subcontinente, no se pone mucho énfasis en el Test match cricket”, advirtió. Sus palabras golpean directamente al corazón de la planificación: sin un cambio de prioridades desde arriba, ningún entrenador, por reputado que sea, podrá sostener un proyecto sólido.

Ramiz también apuntó al caos extradeportivo que rodeó a la selección en las últimas semanas. “Obviamente hubo caos alrededor del equipo y eso pudo dañar el ambiente del vestuario. Pero Pakistán también llegó un poco falto de preparación, crudo”, señaló. Un diagnóstico que encaja con la idea de Hesson de que el talento existe, pero mal encauzado y poco trabajado.

¿Es Hesson el arquitecto que necesita Pakistán?

Entre la convulsión institucional, los cambios de entrenador y la falta de foco en el formato más largo, la figura de Hesson emerge como una oportunidad poco habitual para Pakistán: un técnico con experiencia probada, dispuesto a comprometerse a largo plazo y con una visión clara del Test cricket.

Su paso por Nueva Zelanda dejó una selección competitiva, disciplinada y con una cultura de trabajo reconocible. En Pakistán, el reto es distinto: talento a raudales, pero disperso; pasión desbordante, pero sin un plan sostenido para el Test cricket.

Hesson ya ha dejado claro que no busca soluciones exprés. La pregunta ahora no es si él quiere el cargo. Ya lo dijo: “Lo consideraría, seguro”. La cuestión es si Pakistán está dispuesto a darle tiempo, poder y estabilidad para reconstruir su equipo de Test desde los cimientos.

En un país donde el formato largo ha sido relegado durante años, la verdadera batalla no será solo en el campo, sino en los despachos. Y ahí se decidirá si la breve etapa interina de Mike Hesson en Edgbaston fue apenas una anécdota… o el inicio de una era que cambie la relación de Pakistán con el Test cricket.