logo

Pakistán busca redención en Edgbaston tras crisis

En el cricket pakistaní ya casi nada sorprende. Aun así, lo que rodea a este tercer Test en Birmingham vuelve a rozar lo increíble. El equipo llega a Edgbaston con la serie perdida, sacudido por una goleada en Lord's y por un terremoto institucional que ha dejado la gira partida en dos.

Siete miembros de la delegación han sido llamados de vuelta antes de tiempo. Entre ellos, varios nombres de peso, ex capitanes incluidos. El PCB ha ordenado además una investigación interna que ha encendido todavía más preguntas que respuestas. El ruido fuera del campo es ensordecedor.

Pero el calendario no espera a nadie. Y lo que le urge a Pakistán es algo mucho más simple y brutal: cómo competir en el césped.

Un vestuario nuevo, una misión casi imposible

Las bajas se han cubierto a toda prisa. Llegan caras frescas, talento sin demasiadas cicatrices… y sin demasiada experiencia. En un entorno estable, sería un reto asumible. En medio de un vendaval político y deportivo, parece una misión temeraria.

Mike Hesson, recién aterrizado en el cuerpo técnico, y Babar Azam cargan con un encargo casi irreal: recomponer un equipo roto en apenas unos días y evitar una barrida de 3-0. Pakistán ha construido parte de su mito precisamente así, respondiendo cuando nadie le da opción, levantándose cuando el contexto roza lo caótico. Esta vez, sin embargo, la pendiente se ve más empinada que de costumbre.

Enfrente, Inglaterra huele sangre.

Inglaterra, a un paso de la barrida

El equipo de casa ha dominado la serie con una claridad incómoda para el visitante. Dos Tests, dos palizas. El ataque rápido inglés ha marcado la pauta, sofocando cualquier intento de resistencia y dejando a Pakistán sin un solo total por encima de 200 carreras en toda la serie. Una estadística que habla por sí sola.

Ben Duckett ha marcado el tono en la parte alta, Joe Root ha manejado los tiempos como capitán y la batería de pacers –Ollie Robinson, Gus Atkinson, Jofra Archer, Josh Tongue– ha impuesto un ritmo que Pakistán no ha podido seguir.

Inglaterra, además, tiene margen para exigir más. Emilio Gay y Jordan Cox aún no han firmado la gran entrada que consolide su sitio. Dan Lawrence ha dejado buenas sensaciones en su regreso al Test cricket, pero todavía le falta ese innings largo que cambie un partido. Con la serie ya en el bolsillo, este tercer Test es también un examen individual para varios de ellos.

Con un descanso generoso entre el segundo y el tercer Test, todo apunta a que los locales repetirán XI. Cuando algo funciona tan bien, la tentación de tocarlo es mínima.

Probable XI de Inglaterra: Ben Duckett, Emilio Gay, Jordan Cox, Joe Root (c), Harry Brook, Dan Lawrence, Jamie Smith (wk), Ollie Robinson, Gus Atkinson, Jofra Archer, Josh Tongue.

Pakistán se reinventa sobre la marcha

En el otro vestuario, el escenario es el opuesto. Cuatro jugadores del once que salió al campo en Lord's ya están de vuelta en casa. Y no se descartan más cambios. El tercer Test será, por necesidad, una versión casi nueva de Pakistán.

En la parte alta se abre paso Azan Awais, acompañado por Saim Ayub. Shan Masood y Abdullah Shafique deberán aportar el peso de experiencia en el top order, mientras Babar Azam asume una responsabilidad aún mayor en el número cinco, no solo como capitán, sino como referencia técnica y emocional. Saud Shakeel completa un núcleo de bateo que mezcla calidad probada con promesas todavía por contrastar.

Detrás de los palos, Ghazi Ghori asume el rol de wicketkeeper, otro rostro nuevo en un escenario de máxima exigencia. Con la pelota, la apuesta se inclina hacia la disciplina y el control: Mohammad Abbas, Razaullah, Ubaid Shah y Mohammad Ali forman un ataque que necesitará algo más que orden; necesitará chispa, inspiración y una lectura perfecta de las condiciones.

Probable XI de Pakistán: Azan Awais, Saim Ayub, Shan Masood, Abdullah Shafique, Babar Azam (c), Saud Shakeel, Ghazi Ghori (wk), Razaullah, Mohammad Abbas, Ubaid Shah, Mohammad Ali.

Babar, al menos, detecta algo de luz en medio del caos: “Hemos entrenado un par de días y explicado las cosas a los nuevos. Cualquier joven que entra viene con ilusión, y esa ilusión se ve. Creo que se verá también en el partido”. Pakistán necesita que esa energía se convierta en runs, en catches limpios, en hechuras de equipo.

Edgbaston, terreno de runs… si la lluvia lo permite

El escenario invita al optimismo ofensivo. Edgbaston fue el lienzo del festival de Shubman Gill en el último Test disputado allí: 430 carreras en una sola serie individual, una cifra que todavía resuena. El contraste con lo visto hasta ahora en este duelo Inglaterra–Pakistán no puede ser mayor.

Se espera un Test con más runs que los dos anteriores, un alivio para los bateadores de ambos lados. El inicio está fijado del 9 al 13 de septiembre, a las 15:30 IST, 11:00 hora local. La gran incógnita cuelga del cielo: la lluvia amenaza con aparecer de forma intermitente, capaz de cortar el ritmo de los lanzadores y frustrar a los bateadores que por fin encuentren su toque.

En ese contexto, el manejo de los tiempos será clave. Saber cuándo atacar, cuándo cerrar el campo, cuándo apretar con la nueva pelota y cuándo aguantar un tramo de contención puede marcar la diferencia entre un Test abierto y otro paseo inglés.

Joe Root lo resume con frialdad competitiva: “Es muy fácil decir que un equipo es excelente y otro es pobre. Normalmente la verdad está en medio. Pase lo que pase en los dos últimos partidos, esta semana es una proposición completamente distinta para nosotros”. Inglaterra no quiere caer en la complacencia justo cuando tiene a su rival más vulnerable.

¿Orgullo o barrida?

Así llega el tercer Test: una Inglaterra sólida, confiada y con la mirada puesta en la barrida; un Pakistán zarandeado, obligado a reconstruirse en tiempo récord y a confiar en que su vieja fama de equipo imprevisible vuelva a tener sentido.

Entre el ruido de las investigaciones del PCB, los regresos forzados a casa y un vestuario lleno de caras nuevas, la respuesta ya no está en los comunicados, sino en el marcador de Edgbaston.

La pregunta es simple y brutal: ¿le queda a Pakistán suficiente carácter para convertir este último Test en algo más que el epílogo de una gira para olvidar?