Razaullah: El talento de Cleethorpes que brilló en Edgbaston
Debía pasar el verano en el Yorkshire Cricket Southern Premier League, lanzando y bateando para Cleethorpes en tardes tranquilas de condado. En lugar de eso, Razaullah, 21 años, ha irrumpido de golpe en el escaparate más exigente que existe: un Test contra Inglaterra en Edgbaston.
El guion parecía sencillo. El joven all‑rounder había firmado con Cleethorpes Cricket Club para la temporada 2026. Un club ambicioso, sí, pero muy lejos del ruido de los grandes estadios internacionales. Sin embargo, en mayo llegó la llamada que lo cambió todo: un campamento de entrenamiento con la selección de Pakistán. Y el sueño semi‑profesional en North East Lincolnshire se convirtió, de la noche a la mañana, en una puerta abierta al cricket de élite.
El resto ya se cuenta en números que pesan. En su debut en Tests la semana pasada, frente a Inglaterra, Razaullah desató una entrada que no se ve todos los días en un estreno: 81 carreras de 63 bolas, con nueve seis. Nueve. En Edgbaston, ante un ataque inglés con nombres de primer nivel, el joven que debía estar en Chichester Road se comportó como si llevara años en ese escenario.
Desde Cleethorpes, la mezcla de orgullo y resignación es evidente. Paul Hewstone, presidente del club, no escatima elogios. Habla de un “talento excepcional” y se permite imaginar lo que habría supuesto tenerlo en su alineación: “Sin duda habría dado al público de Chichester Road algo que mirar”, admite, consciente de que esa fantasía ya pertenece a otro mundo.
El fichaje se había cerrado en abril. Todo estaba preparado para su desembarco en Cleethorpes, pero la progresión del jugador aceleró de forma vertiginosa. Primero, la llamada a la Pakistan Super League retrasó su llegada. Después, el campamento nacional terminó por romper el cordón que aún lo unía al cricket de liga inglesa. “Lamentablemente, después de eso fue llamado a un campamento nacional y, a finales de mayo, tuvimos que decidir que no iba a suceder”, explica Hewstone.
No era un golpe de suerte improvisado. El club buscaba un perfil muy concreto: un jugador joven, con hambre, que necesitara una oportunidad para demostrar que estaba listo para algo más grande. Razaullah encajaba a la perfección. Apenas ocho partidos de first‑class cuando fue recomendado, pero ya con un siglo anotado y una actuación de cinco wickets en el bolsillo. Señales claras de que había algo distinto ahí.
Lo que ha hecho en su primer Test solo refuerza esa sensación. Preguntado si se trata de una estrella en ciernes, Hewstone no duda: “Tiene que serlo, para hacer lo que ha hecho”. Y los detalles hablan por sí solos. Cuarta bola de su carrera en Tests y se lleva el wicket de Joe Root, uno de los bateadores más finos de su generación. Más tarde, dos seis consecutivos, rectos, por encima de la cabeza de Jofra Archer. Golpes que no solo suman carreras; marcan territorio, anuncian carácter.
Para Cleethorpes, quedará siempre la historia del fichaje que nunca llegó a debutar. Para Pakistán, puede que estemos ante el inicio de una nueva figura capaz de cambiar partidos en un puñado de bolas. Y para el propio Razaullah, el verano que iba a ser de autobuses de liga y vestuarios modestos ya es, de repente, el punto de partida de algo mucho mayor. La pregunta ya no es qué habría hecho en Chichester Road, sino hasta dónde puede llegar ahora que el mundo del cricket lo ha visto de cerca.






