logo

Rybakina silencia a Gauff y se enfrenta a Sabalenka en la final del US Open

Elena Rybakina apagó el rugido de Nueva York, desarmó a Coco Gauff y se ganó a pulso una final de impacto en el US Open frente a Aryna Sabalenka, que horas antes había barrido las esperanzas de Jessica Pegula. Un cartel mayúsculo para decidir el título en Flushing Meadows.

La kazaja remontó un ambiente hostil y un inicio dubitativo para imponerse a la gran favorita local por 3-6, 6-4 y 6-4, en una semifinal áspera, de golpes pesados y tensión constante. Con la victoria, se mantiene en ruta hacia su tercer título de Grand Slam y deja al torneo sin su gran ídolo de casa.

“Por supuesto que había nervios”, admitió Rybakina sobre la pista. “Coco es una gran jugadora. Siempre es duro jugar contra ella. Incluso cuando el primer saque no entra, el segundo es tan pesado que es difícil dictar los peloteos. Respiré hondo, intenté hablarme en positivo y me dije que tenía que luchar y tratar de mostrar buen tenis”.

Durante un buen tramo, Gauff pareció tener el partido en la mano. Sometida a una presión constante, resistió, devolvió todo y forzó errores de la kazaja. Rompió en el sexto juego y se llevó el primer set ante una grada encendida, con figuras como la ex primera dama Michelle Obama siguiendo cada punto.

Cambio de Tono

Ahí cambió el tono.

Rybakina empezó a castigar con más convicción desde el fondo. Cuando la cuarta cabeza de serie aflojó un par de marchas en el segundo parcial, la campeona del Open de Australia olió la sangre. Aprovechó los errores, ajustó el resto y se llevó el set para nivelar el duelo y enfriar la euforia del estadio.

En el tercero, la potencia de Rybakina se impuso. Mandó con el saque, entró con decisión con la derecha y tomó el control del intercambio. Rompió para 5-3 y dejó a Gauff al borde del abismo. La estadounidense reaccionó con orgullo, recuperó el break y encendió de nuevo a la grada, pero la remontada se quedó a medias: no pudo sostener el servicio en el siguiente juego y Rybakina cerró el partido con otro quiebre, casi como un puñetazo definitivo en el corazón del Arthur Ashe Stadium.

Gauff no escondió la frustración al terminar: “Ahora mismo, duele. Mi padre me dijo: ‘Has logrado tantas cosas buenas este verano’. Y yo le dije que no me importa el verano. Ahora mismo, ahí es donde está mi cabeza”.

Sabalenka, a un paso de un histórico triplete

Antes de que Rybakina silenciara a la favorita local, Aryna Sabalenka ya había lanzado un mensaje rotundo. La número uno del cuadro femenino se impuso por 7-5 y 6-2 a Jessica Pegula y se colocó a una sola victoria de un inusual triplete consecutivo en Nueva York.

La bielorrusa tiró de su libreto habitual: potencia sin concesiones. Firmó 29 golpes ganadores y siete saques directos, y remató el duelo con un latigazo inalcanzable al fondo de la pista de la estadounidense.

Pegula, tercera cabeza de serie y finalista en 2024, arrancó con temple y claridad de ideas. Salvó una bola de break con un derechazo impecable y, por momentos, descolocó a Sabalenka, que descargó su frustración golpeando la raqueta contra la pista tras una doble falta en el noveno juego.

La estadounidense sostuvo el saque en el décimo, pero la defensora del título ya había encontrado el ritmo. Se adueñó de la línea de fondo, apretó en el resto y logró el break en el momento clave para llevarse el primer set.

Desde ahí, el partido se inclinó sin remedio. Sabalenka volvió a hacer daño con su mejor arma: otra derecha ganadora desde el fondo en bola de break la puso 3-1 arriba en el segundo parcial. Pegula, que había empezado casi perfecta, perdió precisión justo cuando más la necesitaba. Una nueva serie de errores le abrió la puerta a Sabalenka, que volvió a romper en la bola de partido para sellar el pase a la final.

“Puedo decir que me siento confiada y muy fuerte, mental y físicamente”, aseguró Sabalenka, que acabó arrancando el respeto de un público claramente volcado con la jugadora local en el Arthur Ashe Stadium. Pegula, 32 años, sigue persiguiendo su primer grande y reconoció la magnitud del desafío: “No sé quién la enfadó hoy, espero que no haya sido del todo cosa mía, pero puede que sí. Jugó increíble. Jugó a un nivel altísimo. Honestamente, no sé si había mucho que pudiera hacer hoy”.

Ahora, el escenario está listo: la potencia arrolladora de Sabalenka contra la frialdad y el peso de bola de Rybakina. Una campeona en serie frente a una jugadora que ya sabe lo que es ganar grandes citas. En un US Open que ya ha perdido a su heroína local, la última palabra la tendrán dos de las pegadoras más temibles del circuito.