Rybakina conquista Nueva York y se convierte en la número 1 del mundo
Elena Rybakina necesitó una hora larga y un cambio de marcha brutal para darle la vuelta a la noche en Nueva York. Perdió el primer set, se tambaleó por momentos, pero acabó firmando una victoria de peso: 3-6, 6-1, 6-4 ante Zheng Qinwen en los cuartos de final del US Open. Triunfo, billete a semifinales… y un premio mayor: el número 1 del mundo.
La kazaja de 27 años no solo sigue viva en el torneo. Con este resultado, ha asegurado matemáticamente que el lunes aparecerá en lo más alto del ranking WTA, desbancando a Aryna Sabalenka tras una era que parecía blindada.
De la incomodidad al control
El arranque fue de Zheng. Agresiva, suelta, sin complejo alguno ante el escenario. Rybakina cedió el primer set por 6-3 y dejó la sensación de ir a remolque, incómoda ante la potencia y la precisión de la china.
Ahí cambió el guion.
La kazaja ajustó alturas, apretó con el primer servicio y empezó a dominar los intercambios largos. El 6-1 del segundo set no dejó lugar a dudas: había encontrado su ritmo. En el tercero, con el pase a semifinales y el número 1 en juego, manejó mejor los nervios, protegió su saque y cerró con un 6-4 que vale historia para su país.
Rybakina se convierte en la primera jugadora de Kazajistán, hombre o mujer, en alcanzar el número 1 del mundo en individuales. También entra en una lista selecta: es la trigésima tenista en la historia de la WTA que se instala en la cima.
El final de un reinado largo
La victoria de Rybakina no solo impulsa su carrera. También pone punto y aparte a una racha imponente. Aryna Sabalenka verá cómo termina su etapa como número 1 tras 99 semanas consecutivas en lo más alto. En total, la bielorrusa habrá pasado 107 semanas como líder del ranking, y esa racha de 99 seguidas figura ya como la sexta más larga de todos los tiempos en la WTA.
Sabalenka había tomado el mando el 21 de octubre de 2024 y, durante buena parte de este ciclo, Rybakina se mantuvo como una de sus perseguidoras más constantes. En Nueva York, la pelea por el trono estaba abierta entre tres nombres: Rybakina, Jessica Pegula y Coco Gauff. Las cuentas eran claras: Pegula y Gauff necesitaban conquistar el título y que la kazaja cayera antes de semifinales.
Rybakina no falló. Con solo pisar la penúltima ronda, se blindó en el número 1, incluso en el escenario más extremo: aunque Sabalenka termine levantando el trofeo del US Open, el lunes la nueva líder será la campeona de Wimbledon 2022.
Un duelo de altura con Gauff
El siguiente obstáculo de Rybakina no será menor. En semifinales la espera Coco Gauff, campeona del US Open en el pasado y convertida en ídolo local. La estadounidense llega después de una remontada que rozó el abismo: salvó dos puntos de partido para imponerse 2-6, 7-6 (9/7), 6-2 a Mirra Andreeva, la campeona de Roland Garros de 19 años.
Gauff sabe perfectamente lo que tiene enfrente. “Elena es la nueva número uno del mundo. Va a ser un partido duro. Para estos momentos es para lo que vives”, avisó la estadounidense, consciente de que la Arthur Ashe puede convertirse en un volcán cuando se crucen dos de las grandes referencias del circuito actual.
Número 1… pero con la mira en los títulos
Rybakina, dueña ya de dos grandes —Wimbledon 2022 y el Abierto de Australia de este año—, está a dos pasos de sumar su tercer título de Grand Slam. El ranking, por brillante que sea, no la distrae.
“Es solo un número ahora mismo. Mi objetivo es ganar los torneos que juego”, explicó la kazaja, fiel a un discurso sobrio, casi frío. “Es un logro increíble, pero sabes lo rápido que todo puede cambiar en el tenis a nivel de ranking”.
La frase encaja con el contexto: en un circuito comprimido, donde una mala gira puede costar cientos de puntos, la verdadera autoridad se construye semana a semana, pista a pista.
Un posible reencuentro con Sabalenka
El cuadro ofrece una posibilidad tan jugosa como contundente: si Rybakina y Sabalenka ganan sus respectivas semifinales, se verán las caras en la final del US Open. Un déjà vu con sabor reciente. Este mismo año ya se midieron en la final del Abierto de Australia, resuelta en tres sets a favor de Rybakina.
Para que ese cruce se repita, Sabalenka tendrá que superar a Jessica Pegula en la otra semifinal. La bielorrusa ya no defiende el trono, pero sí su orgullo de gran campeona y su estatus de referencia en pista dura.
Rybakina, mientras tanto, ha dado el golpe que faltaba: ya no es solo la perseguidora que amenaza a distancia. Llega a la recta final del US Open como nueva número 1 del mundo, con dos grandes en la vitrina y la oportunidad de cerrar el verano con una pregunta incómoda para el resto del circuito: ¿estamos ante el inicio de su propia era?






