Serena Williams: De campeona a defensora de la salud femenina
Serena Williams ya no gana solo finales de Grand Slam. Ahora pelea por algo mucho más grande: la vida y la dignidad de las mujeres en los sistemas de salud de todo el mundo.
La ex número uno del tenis mundial, de 44 años, volvió a relatar este jueves el episodio que marcó un antes y un después en su vida: las complicaciones potencialmente mortales tras el nacimiento de su primera hija, Alexis Olympia, en 2017. Lo hizo en el Forbes Power Women's Summit 2026, en una conversación que pasó del humor a la crudeza con la naturalidad de quien ya no tiene nada que demostrar… salvo que su voz puede salvar a otras.
“Cuando conté mi historia, no me di cuenta de cuánta gente podía identificarse”, confesó sobre el escenario. Al principio, pensó que era un problema que afectaba sobre todo a minorías. Luego entendió que el agujero es más profundo: “Me di cuenta de que es un problema de mujeres”.
El susto que lo cambió todo
El nacimiento de Olympia ya fue una carrera contrarreloj. Serena tuvo que ser llevada de urgencia a una cesárea de emergencia. Lo peor, sin embargo, llegó después.
Tras el parto, un ataque de tos abrió la herida de la operación. Aquello llevó a los médicos a descubrir un gran hematoma en su abdomen, una acumulación de sangre coagulada que exigía intervención inmediata. A eso se sumó una batalla de seis días contra una embolia pulmonar, un coágulo que bloqueó arterias en los pulmones y obligó a varias cirugías.
Ella sabía que algo no estaba bien. Y lo dijo.
“Sabía que algo estaba mal conmigo y era súper importante que me escucharan”, explicó en el panel. “Por suerte, mi doctora me escuchó. Las enfermeras también, pero tuve la enorme fortuna de tener una doctora que lo hizo y literalmente me salvó la vida”.
Esa frase encierra el núcleo de su cruzada: Serena sobrevivió, en gran parte, porque insistió y porque, al final, la escucharon. Muchas otras mujeres, especialmente en comunidades vulnerables, no tienen esa oportunidad.
De experiencia personal a misión global
Aquel episodio no se quedó en una anécdota traumática. Se convirtió en motor. Williams transformó su miedo y su rabia en activismo y emprendimiento social.
Tras dar a luz, asumió el rol de primera “entrepreneur-in-residence” del programa Reckitt Catalyst, una iniciativa global de impacto social e innovación que apoya a emprendedoras y personas subrepresentadas que trabajan en soluciones de salud, higiene, agua y saneamiento.
“Lo que están haciendo estas mujeres es recordarnos que la salud de la mujer es importantísima, y la salud en general”, explicó. “Porque también hablamos de mujeres que cuidan de los niños. Yo cuido de mis hijos la mayor parte del tiempo”.
Ahí está otra de sus ideas fuerza: si las mujeres son quienes sostienen la vida cotidiana de millones de familias, descuidar su salud es, en realidad, descuidar a toda la sociedad.
Conexiones que abren puertas
Williams describió el programa como una red que no solo financia, sino que conecta, articula y empuja soluciones reales.
“Con el programa podemos resolver muchos problemas, hacer —como dije— esas conexiones que son vitales, que son realmente importantes para abrir tantas puertas”, afirmó. “Porque cada vez que abrimos una puerta, resolvemos otro problema que nos acerca a ayudarnos a todas las personas en esta sala y a ayudar a nuestros hijos”.
Su discurso se apoya en una idea sencilla: las soluciones existen. Falta voluntad, inversión y escucha.
Ya en 2018, en un artículo de opinión, Williams había enumerado algunas respuestas básicas a las complicaciones tras el parto: acceso a parteras, centros de salud funcionales, apoyo a la lactancia, contacto piel con piel, agua limpia, medicamentos esenciales y buena nutrición. Nada futurista. Nada imposible.
“Sabemos que existen soluciones simples”, escribió entonces. “Y, sin embargo, no estamos haciendo nuestra parte. No estamos a la altura del desafío de ayudar a las mujeres del mundo”.
La maternidad, el activismo y el futuro
Mientras alza la voz en foros internacionales, su vida familiar también ha seguido creciendo. En agosto de 2023, Serena y su marido, Alexis Ohanian, dieron la bienvenida a su segunda hija, Adira River Ohanian. Ohanian celebró el nacimiento con una foto familiar y un mensaje de gratitud por tener una recién nacida sana y una madre sana en casa.
La historia de Williams ya no se mide solo en títulos —23 Grand Slams individuales la sitúan en la cima de la historia del tenis—, sino en el eco de su testimonio. Cada vez que repite lo que vivió en aquella sala de hospital, miles de mujeres encuentran palabras para nombrar sus propios miedos y experiencias.
Ella lo resume con una convicción que suena a reto colectivo: “Juntas, podemos hacer este cambio. Juntas, podemos ser el cambio”.
La pregunta ya no es qué más puede ganar Serena Williams. La pregunta es cuántas vidas puede ayudar a cambiar con la misma determinación con la que, durante años, dominó el deporte mundial.






