St Nicks logra remontada y avanza a cuartos
St Nicks 2-10 (2-1-8) Kilmacabea 1-10 (1-0-10) McCarthy Insurance Group Cork Premier JFC, Macroom
St Nicks llegó a Macroom con una consigna clara: ganar o despedirse. Salió con algo más que una victoria. Salió con carácter, goles en los momentos clave y un puesto en la fase de eliminación directa del McCarthy Insurance Group Cork Premier JFC, tras doblegar a un Kilmacabea al que le bastaba el empate para seguir vivo.
El inicio, sin embargo, fue todo menos cómodo para el conjunto de la ciudad. Kilmacabea, con el margen del empate en el bolsillo, jugó con soltura desde el silbatazo inicial. Eamon Shanahan y Ian Jennings marcaron el tono del primer cuarto de hora, castigando cada despiste rival y levantando el marcador hasta un 0-5 a 0-2 que reflejaba mejor la autoridad del conjunto de campo que la de un St Nicks todavía atenazado.
Entonces apareció Robert Downey.
Acostumbrado a ser muro con los hurlers de Cork, el defensor demostró que también sabe decidir partidos con el pie. A los 18 minutos, cazó su oportunidad y soltó un disparo seco, un auténtico misil, directo a la red. Ese 1-0 fue mucho más que un gol: fue el punto de inflexión emocional que St Nicks necesitaba para creer.
El impulso no se quedó ahí. Con el equipo ya lanzado, Conor McCarthy se movió con instinto de depredador en el área y, a los 27 minutos, definió con frialdad desde cerca para el segundo gol. En pocos minutos, St Nicks había dado la vuelta a un duelo que se le escapaba.
Kilmacabea, sin embargo, no viajó a Macroom para ser comparsa. Jennings firmó una gran acción individual antes del descanso, rompiendo marcas y definiendo con calidad para el 1-6 que equilibraba de nuevo el pulso. Al intermedio, 2-3 para St Nicks frente al 1-6 de Kilmacabea. Todo por decidir. Tensión máxima.
La reanudación mantuvo el guion de intercambio. Cada ataque encontraba respuesta. Shanahan, fiable como un metrónomo, siguió tirando del marcador de Kilmacabea, especialmente desde las faltas. Del otro lado, J O’Sullivan y McCarthy mantuvieron a St Nicks siempre enchufado, sumando punto a punto, sin dejar que el rival se escapara ni un centímetro.
Con tanto en juego, el partido entró en una fase casi de ajedrez a mitad del segundo tiempo. El tanteador lo decía todo: 2-6 a 1-9, igualdad absoluta y la sensación de que un error o un destello decidiría quién avanzaba y quién se quedaba fuera.
En ese escenario, St Nicks eligió atacar.
El momento clave llegó con la clase de O’Sullivan. El delantero se inventó una magnífica acción para clavar un precioso tiro de dos puntos que cambió la atmósfera del encuentro. Ese golpe abrió una pequeña grieta en la resistencia de Kilmacabea y dio a los de la ciudad una ventaja que ya olía a algo más que un simple parcial.
O’Sullivan volvió a aparecer poco después con otro punto, esta vez acompañado por la aportación de Dave Dunlea, que se elevó para conectar un punto de puño que llevó la diferencia hasta los cuatro tantos. De estar contra la pared, St Nicks pasaba a dominar el tramo decisivo con autoridad y confianza.
Kilmacabea se negó a bajar los brazos. El técnico movió el banquillo en busca de respuestas y dio entrada a Damien Gore, exfutbolista de Cork, para el arreón final. El equipo respondió con orgullo y, cómo no, con otro punto de Shanahan, que mantuvo vivo el suspense hasta los últimos instantes.
Pero St Nicks ya no estaba dispuesto a soltar su billete a cuartos.
Con el reloj consumiéndose, los de la ciudad gestionaron la posesión con madurez, cerraron espacios atrás y no concedieron la oportunidad de un golpe final a un Kilmacabea obligado a forzar cada jugada. Cuando sonó el pitido de Alan Hourihan, el marcador de 2-10 a 1-10 selló una victoria trabajada, sufrida y muy celebrada.
En ataque, J O’Sullivan lideró con 0-7 (incluido un tiro de dos puntos y un libre), bien secundado por el 1-1 de Conor McCarthy y el gol decisivo de Downey. Dunlea y D Morris añadieron un punto cada uno para completar el botín. Del lado de Kilmacabea, la exhibición de Shanahan, con 0-8 (cinco de ellos de falta), sostuvo al equipo durante toda la tarde, acompañado por el 1-1 de Jennings y un punto de L McCarthy.
St Nicks, con aportaciones clave desde el banquillo —como R Dunne, S Kennefick y B Heffernan—, supo manejar los pequeños detalles en la segunda mitad. Kilmacabea, que también tiró de recursos con las entradas de J Keating y Gore, se quedó a las puertas pese a su esfuerzo.
El premio para St Nicks es claro y contundente: un cruce de cuartos de final contra Kinsale. Después de una noche como esta, con remontada, goles de peso y nervios de acero, la pregunta ya no es si están preparados para ese reto. La cuestión es hasta dónde pueden llegar si vuelven a jugar con esta convicción.






