St Patrick’s Athletic sorprende al campeón Shamrock Rovers
El Richmond Park explotó. No era solo una victoria en un derbi de Dublín; era una declaración directa al campeón. Con goles en la primera parte de Jay McClelland y Aidan Keena, St Patrick’s Athletic tumbó a Shamrock Rovers y dejó la Premier Division al rojo vivo.
Hace apenas un mes, los Saints habían echado a los Hoops de la FAI Cup. Esta vez, fueron a por la herida que más duele: la liga. Y lo hicieron con un plan claro, una intensidad feroz y una defensa que volvió a demostrar por qué es la más fiable del campeonato.
Gol tempranero y un debutante sin complejos
El partido arrancó con St Pat’s a toda velocidad. Primer ataque serio, primer golpe. Minuto 4. Jamie Lennon, ancla del centro del campo, vio el espacio y lo atacó con una jugada de enorme personalidad: un largo paredón con Ryan Sheridan, el chaval de 17 años que debutaba como titular en liga. El balón viajó abierto hacia la derecha y Lennon, ya en posición, dibujó un centro perfecto al segundo palo.
Allí apareció McClelland, llegando desde atrás, para conectar una volea de interior que besó el larguero por abajo antes de entrar. Primer gol liguero del curso para él. Golazo. Y un mensaje claro: St Pat’s no iba a esperar a ver qué proponía el campeón.
Rovers tardó, pero se metió en el partido. Se hizo con la pelota, moviéndola con paciencia, intentando abrir grietas en un bloque local hundido en su propio campo, pero extremadamente disciplinado. Los Saints se replegaron, defendieron cada metro y obligaron al campeón a vivir lejos de Joseph Anang.
El portero ghanés no tuvo trabajo real hasta el minuto 24. Jack Byrne recicló un córner y colgó de nuevo al área. Roberto Lopes desvió con un sutil toque y Anang voló abajo a su izquierda para sacar la mano y evitar el empate. Era el aviso de que Rovers empezaba a mandar.
Zarpazo a la contra y un 2-0 que pudo ser aún mayor
Justo cuando parecía que el campeón se asentaba, St Pat’s volvió a clavar el colmillo. Minuto 33, contraataque. Zach Elbouzedi recibió en la derecha, con tiempo y espacio para levantar la cabeza. El centro fue tenso, medido. En el área, Keena se giró con una maniobra brillante y definió de derecha, cruzado, superando a Ed McGinty.
2-0. Y el Richmond Park en llamas.
El desconcierto de Rovers se multiplicó un minuto después. Lopes, que acababa de ver la amarilla por una falta sobre Ryan Edmondson, resbaló y regaló el balón a Sheridan, que se plantó solo. McGinty aguantó el mano a mano y evitó el tercero, manteniendo a los suyos con un hilo de vida.
El campeón, aturdido por el marcador, siguió fiel a su estilo. Toque, paciencia, búsqueda constante del hueco. Pero se topó una y otra vez con la zaga de St Pat’s, liderada por un imperial Joe Redmond. El capitán apareció para bloquear un remate de Michael Noonan a escasos metros de la línea, en una acción que valía casi tanto como un gol.
Rovers acumuló saques de esquina. Cinco antes del descanso, ninguno aprovechado. En el último de ellos, el rechace cayó a los pies de Dylan Watts, que disparó centrado, fácil para Anang. Los visitantes se marcharon al vestuario incrédulos ante el 2-0.
Asedio del campeón, resistencia del aspirante
La segunda parte fue, durante muchos minutos, un monólogo con camiseta de Shamrock Rovers. Stephen Bradley movió el banquillo al descanso, dando entrada a Adam Brennan por Tunmise Sobowale, y el campeón volvió a instalarse en campo rival.
Watts probó de falta, sin demasiada exigencia para Anang. Rovers insistió, empujó, acumuló hombres por dentro. Pero cada pérdida era una invitación a la transición de St Pat’s, que siguió oliendo sangre.
McGinty tuvo que intervenir de nuevo, esta vez ante Keena y Lennon, para evitar que el marcador se convirtiera en una goleada. Los Saints no se conformaban con resistir; amenazaban con sentenciar a la contra cada vez que robaban.
Bradley tiró de banquillo otra vez. Jake Mulraney entró por Byrne, Afolabi y McGovern también saltaron al césped, y Dan Cleary se animó con disparos lejanos. Mulraney probó fortuna desde fuera del área. Todo se marchaba por poco, todo se estrellaba en el muro rojo y blanco.
Redmond, Hoare y Turner sostuvieron la línea de tres con una solidez que desesperó a los Hoops. Cada centro encontraba un despeje, cada segunda jugada un pie de St Pat’s. El reloj corría a favor de los locales y en contra del campeón, que hace apenas cinco semanas mandaba la liga con diez puntos de ventaja.
Un giro en la cima… y lo que viene
El pitido final certificó algo más que una victoria. St Patrick’s Athletic no solo ha eliminado a Shamrock Rovers de la FAI Cup y les ha vencido en Richmond Park; ha cambiado el tono de la temporada.
Si los Saints ganan el lunes a Dundalk en Oriel Park, se colocarán líderes por diferencia de goles. Rovers, que aún tendrá un partido pendiente, se agarra a ese detalle. Pero ese duelo aplazado es ante Bohemians, que también se han metido en la pelea tras remontar un 0-2 para imponerse 3-2 a Galway United en Eamonn Deacy Park y situarse a solo tres puntos.
La brecha se ha cerrado. El campeón ya no mira la clasificación desde una distancia cómoda. Y St Pat’s, con un bloque sólido, un técnico como Stephen Kenny al mando y un vestuario que ya sabe cómo tumbar al gigante, ha encendido una pregunta que resuena en Dublín:
¿Quién se atreve ahora a decir que esta liga está decidida?






