logo

Steve Smith: entre Ashes y el sueño olímpico

Steve Smith vive en un presente permanente. A los 37 años, uno de los grandes bateadores de su generación se niega a comprometerse con algo tan grande como otra gira de Ashes en Inglaterra. No todavía.

“No sé ni siquiera si estaré allí”, confesó en una entrevista con The Telegraph. Una frase seca, directa, que resume bien su momento: nada de planes a largo plazo, sólo un examen constante, serie a serie.

Australia mira ya a un calendario de Test exigente: Sudáfrica, India, Inglaterra. Un tramo que define carreras y ciclos. Smith, sin embargo, se resiste a proyectarse hasta el próximo verano boreal y a la posibilidad de perseguir, quizá por última vez, esa cuenta pendiente: ganar una serie de Ashes en suelo inglés.

“Voy con una propuesta serie por serie, como vengo haciendo desde hace tiempo, y eso todavía está bastante lejos para mí”, explicó. “Me encantaría ganar una allí, o haber ganado una allí, pero habrá que esperar y ver si eso se concreta”.

Regreso a Sudáfrica, viejas heridas, nuevo enfoque

Antes de soñar con Lord’s o The Oval, Smith tiene otra cita cargada de historia: la serie de tres Test ante el actual campeón del World Test Championship. Será su vuelta al país en Test cricket por primera vez desde el escándalo del “ball-tampering” de 2018, aquel episodio que lo marcó para siempre y sacudió al cricket australiano.

Él, sin embargo, ya no quiere mirar por el retrovisor.

“Para mí es sólo otra serie”, sentenció. “Todo aquello pasó hace mucho tiempo, hemos jugado mucho cricket y ya hemos vuelto a Sudáfrica desde entonces para partidos de un día. Son un buen equipo en este momento, obviamente nos ganaron en la final del World Test Championship. Tienen también un ataque de ritmo realmente bueno, así que debería ser una serie tremenda”.

Nada de dramatizar, nada de discursos de redención. Smith habla como un veterano que ha sobrevivido al ruido, a la presión, a los titulares, y que ahora reduce todo al núcleo: competir, anotar, ganar.

Un futuro abierto en Test, pero lejos del retiro total

El interrogante sobre su futuro en el formato largo permanece. No hay fecha de caducidad, no hay anuncio pendiente. Sólo una puerta entreabierta.

Lo que sí descarta es una retirada completa del juego. Smith sigue persiguiendo oportunidades en T20 y mantiene una ambición muy clara: estar con Australia en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, cuando el cricket forme parte del programa.

“Ahora mismo probablemente es sólo los Juegos Olímpicos, intentar ser parte de eso”, admitió. Ese objetivo, lejano pero muy concreto, condiciona sus decisiones presentes.

De ahí también su voluntad de seguir activo en distintas ligas. “Una de las razones por las que quise jugar con Amsterdam en la European T20 Premier League fue simplemente seguir jugando tanto cricket T20 como pueda”.

No pone plazos. No promete nada. Se guía por una brújula sencilla: mientras lo disfrute y se sienta competitivo, seguirá.

“Todavía me gusta pensar que podría jugar cricket T20 durante un tiempo”, explicó. “¿Qué viene después para mí cuando termine? No estoy seguro, pero sí, ojalá quede algo más de tiempo jugando”.

Quince años en la élite… y sin fecha de cierre

Smith habla de su carrera con una mezcla de satisfacción y calma. Sin nostalgia impostada.

“He logrado mucho en el juego. Ha sido un viaje genial durante los últimos 15 años, más o menos. Me he divertido mucho. Todavía lo estoy disfrutando, así que no tengo una fecha final, ya veremos. Pero ha sido un buen viaje”.

Detrás de ese tono relajado hay números que siguen siendo de élite. En los últimos dos años promedia 49,4 en Test, mientras empuja su cuenta de siglos hasta los 37. En una era de condiciones cada vez más hostiles para los bateadores, con el movimiento de la pelota de costura como protagonista, su vigencia no es un detalle menor.

“Creo que estoy bateando realmente bien”, aseguró. “He encontrado diferentes maneras de hacer las cosas en estas superficies complicadas y seguir siendo capaz de anotar carreras. Intento contribuir todo lo que puedo para el equipo: hacer runs, tomar catches, ayudar en las áreas de liderazgo donde haga falta. Han sido un par de años buenos y divertidos”.

No suena a alguien que esté cerca de desconectarse del juego. Suena a alguien que ha aprendido a convivir con la incertidumbre, a no atarse a promesas futuras, pero que sigue encontrando motivos para levantarse cada mañana y competir al máximo nivel.

El próximo gran examen llegará en Sudáfrica. Más adelante, quizá, India. Y después, tal vez, otro capítulo de Ashes en Inglaterra. Smith no garantiza que esté en todos. Lo que sí garantiza, mientras siga, es lo de siempre: un bate preparado para otra batalla y una carrera que se niega, todavía, a escribir su último párrafo.