Steve Smith podría despedirse del Test antes de los Ashes
Steve Smith, el bateador que ha dominado una era del cricket australiano, empieza a mirar más allá del blanco del Test y hacia el brillo fugaz del formato más corto. A sus 37 años, el hombre que muchos consideran el mejor bateador australiano desde Ricky Ponting admite que podría no llegar a los próximos Ashes en Inglaterra.
La confesión llegó en una entrevista con el Telegraph británico. Directa. Sin rodeos. “Ni siquiera sé si estaré allí todavía”, dijo el jugador nacido en Sídney al ser preguntado por la serie del año que viene en suelo inglés.
Un gigante del Test ante la encrucijada
Las cifras de Smith en el cricket de cinco días siguen siendo de otra dimensión. Promedio de 56,00 en 125 Tests. Cuarto en la lista histórica de anotadores de Australia. A solo ocho carreras de superar a Steve Waugh, que necesitó 168 partidos para alcanzar su marca, y colocarse tercero.
Es, todavía hoy, el mejor bateador disponible para la selección masculina de Test. Pero la conversación sobre su retirada lleva años flotando alrededor de su figura, como una sombra que nunca termina de disiparse.
Smith no se casa con planes a largo plazo. Se define como un jugador “serie a serie”, y el próximo viaje a Inglaterra, en mitad del año que viene, queda demasiado lejos en su horizonte mental. “Me lo tomo serie a serie, como vengo haciendo desde hace tiempo, y eso aún está bastante lejos para mí ahora mismo”, explicó.
Hay un matiz que hace más llamativa su duda: nunca ha ganado una serie de Test en Inglaterra. Para muchos de los veteranos de Australia, ese objetivo funciona como combustible competitivo. Para Smith, en cambio, ya no es una obsesión que marque su calendario vital. “Me encantaría ganar una serie allí, o haberla ganado, pero ya veremos si eso llega a concretarse”, apuntó. Y remató con una frase que suena tanto a balance como a aviso: “Me he divertido mucho. Sigo disfrutándolo, así que no tengo una fecha final. Ya veremos. Pero ha sido un buen viaje”.
El tirón del T20 y el sueño olímpico
Mientras algunos referentes como el rápido Mitchell Starc desafían la corriente y priorizan el Test, el mapa global del cricket se inclina cada vez más hacia el Twenty20 y sus contratos millonarios. Smith no se declara impulsado por el dinero, pero sí reconoce que su brújula deportiva ha girado.
Hoy, su foco está más en la bola blanca que en la roja. Y tiene un objetivo concreto: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde el cricket T20 formará parte del programa.
Para entonces tendrá 39 años. Nada garantiza que siga siendo parte del mejor equipo T20 de Australia. Él lo sabe. Precisamente por eso se exprime en el formato corto. Ahora mismo se encuentra en Dublín, jugando para Amsterdam Flames en la European T20 Premier League, sumando partidos, sensaciones y minutos en el medio.
“Ahora mismo probablemente es solo los Juegos Olímpicos, intentar formar parte de eso”, explicó al hablar de sus metas pendientes. Una frase sencilla, pero reveladora: su horizonte competitivo ya no se mide únicamente en Ashes o series tradicionales, sino en un escenario global distinto.
Su decisión de unirse a Amsterdam Flames va más allá de acumular entradas y golpes. Smith buscaba un nuevo mercado, un nuevo vestuario, un rol diferente. “Una de las razones por las que quise jugar con Amsterdam fue seguir disputando tanto cricket T20 como pueda”, contó. También habló de compartir experiencias con jugadores locales y de países asociados, de convivir con ellos en el vestuario y transmitirles parte de su conocimiento. “Ha estado muy bien”, resumió.
Regreso a Sudáfrica y viejos fantasmas
Antes de que el calendario se acerque a cualquier posible despedida, Smith tiene una cita cargada de historia reciente. Su próximo compromiso con Australia será, precisamente, con el equipo de Test, cuando se enfrente a Sudáfrica el mes que viene.
No es una serie cualquiera. Será la primera vez que Smith y el equipo regresen a Sudáfrica desde el escándalo de manipulación de la pelota en 2018, aquel episodio que sacudió al cricket mundial y terminó con sanciones para el entonces capitán Smith, David Warner y Cameron Bancroft.
Volver allí significa enfrentarse al rival, pero también al recuerdo. A la caída pública. A la reconstrucción posterior de su imagen y su juego.
Smith llega a esa cita como un veterano que lo ha visto todo: la cima, el abismo y la lenta escalada de regreso. Mientras el mundo del cricket se pregunta cuánto tiempo más seguirá con el blanco del Test, él se mueve en un punto intermedio, entre el legado ya construido y la ambición de un último gran escenario olímpico.
La pregunta, ahora, no es solo si estará en los próximos Ashes. Es cuánto tiempo más estará dispuesto a seguir cargando con el peso de ser Steve Smith en el cricket de Test, cuando el futuro, cada vez con más fuerza, le habla en el lenguaje vertiginoso del T20.






