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US Open 2024: semifinales históricas con Gauff, Sabalenka, Rybakina y Pegula

“Oh, wow”.

Coco Gauff no exageró. Su reacción, casi infantil, encaja con la magnitud de lo que está ocurriendo en Nueva York: el US Open vuelve a tener a las cuatro primeras cabezas de serie en semifinales del cuadro femenino por primera vez desde 1975. Cincuenta y un años después, el torneo recupera una estampa de otra era, pero con protagonistas muy actuales: Aryna Sabalenka, Elena Rybakina, Jessica Pegula y la propia Gauff.

Un cuadro de semifinales que huele a época

Annabel Croft, ex número uno británica, lo resumió con una mezcla de asombro y entusiasmo: este torneo se siente distinto. El cartel lo explica solo. Las cuatro mejores del ranking, las cuatro supervivientes de tres sets, las cuatro con argumentos para levantar el trofeo en Arthur Ashe Stadium.

No es solo un dato para estadísticos. Es una señal. Desde 2020, el circuito femenino ha coronado a 13 campeonas distintas de Grand Slam. Un paisaje cambiante, imprevisible, casi imposible de dominar. Frente a eso, el US Open 2024 ofrece algo más reconocible: jerarquía, continuidad, rivalidades en construcción. Las “grandes” han resistido.

Es la primera vez desde Wimbledon 2009 que las cuatro primeras del ranking alcanzan las semifinales de un grande. El mensaje es claro: las figuras se han asentado. Los nombres se repiten. Las historias empiezan a encadenarse.

“Hay muchas grandes figuras ahora, grandes personalidades midiéndose entre sí y es muy emocionante”, apuntó Croft. “Estamos viendo auténticas guerreras en la pista”. El torneo le está dando la razón.

Sabalenka–Pegula: una rivalidad con cuentas pendientes

La primera semifinal, en la madrugada del jueves al viernes (00:00 BST), enfrenta a la número uno del cuadro y vigente bicampeona, Aryna Sabalenka, con la jugadora que más la ha incomodado en este escenario en los últimos años: Jessica Pegula.

La serie entre ambas ya tiene cuerpo. Trece enfrentamientos, incluidos los dos últimos US Open. En 2023, Sabalenka remontó en semifinales. En 2024, volvió a aguarle la fiesta a la estadounidense en la final, dejándola a un paso de su primer grande. No hace falta forzar el guion: esto ya es una rivalidad.

Pegula lo asume así. “Es divertido verlo como una rivalidad. Creo que eso es lo que me motiva”, reconoce. Sabe que Sabalenka la ha obligado a subir el nivel. Sabe también que, en Grand Slam, esa barrera sigue sin romperse. En el circuito WTA la estadounidense ha ganado cuatro veces, pero en los grandes el muro de la bielorrusa continúa intacto. “Es un obstáculo” que tiene que superar, admite.

Sabalenka, por su parte, llega con un objetivo mayúsculo: convertirse en la primera mujer desde Serena Williams en 2014 en encadenar tres títulos consecutivos en Flushing Meadows. Lejos de esquivar la presión, la abraza. “Me encanta jugar contra ella porque es una batalla, porque es una lucha”, afirma. Disfruta del filo del cuchillo, de los partidos que exigen nervio y carácter.

El contexto añade otra capa. Pegula aterrizó en Nueva York con más ritmo competitivo, tras alcanzar las finales en Washington y Cincinnati. Sabalenka, en cambio, no pisaba unas semifinales desde que cayó precisamente ante la estadounidense en junio, en el Berlin Open. El equilibrio es real, el historial también. Y el recuerdo de las dos últimas ediciones del US Open convierte este cruce en algo más que un simple duelo de ranking.

Rybakina, número uno “solo en el papel”; Gauff, alma local

La segunda semifinal llega con otro cambio de guardia silencioso. Elena Rybakina, segunda cabeza de serie, será la nueva número uno del mundo el lunes, desbancando a Sabalenka tras 99 semanas en la cima. Lo ha logrado solo con pisar semifinales. Pero la kazaja le quita hierro: “es solo un número”, insiste. Su obsesión está en otro lado: un tercer título de Grand Slam que acompañe a ese ascenso.

El matiz no es menor. Como recordaba el analista Russell Fuller, no sabe igual estrenarse como número uno tras caer en una final o una semifinal de un grande. Rybakina tiene la oportunidad de hacerlo con un broche perfecto: ranking y título el mismo fin de semana. El tipo de combo que marca carreras.

Del otro lado de la red la espera Coco Gauff, el corazón del torneo. Campeona en 2023, eliminada en octavos en las dos ediciones posteriores, la estadounidense de 22 años llega con una mirada distinta sobre su propio camino. “A veces estás tan centrada en el ahora, ahora, ahora, porque lo quieres ya”, confiesa. Este año se nota más serena, más consciente de cuánto ha crecido en doce meses. Y eso la empuja: “me inspira un poco más a seguir trabajando, al ver cuánto he mejorado en un año”.

El duelo también tiene historia. Gauff domina el cara a cara 2-1, pero la última palabra la tuvo Rybakina, que remontó un set en contra en las semifinales del Canadian Open el mes pasado. La kazaja demostró allí que puede desmontar el juego de la estadounidense con su servicio demoledor y su pegada plana desde el fondo.

Gauff lo sabe. Lo asume sin dramatismos: “Me van a caer algunos aces y algunos ganadores, pero voy a seguir luchando y darlo todo. Es todo lo que puedo hacer”. Suena simple. En Arthur Ashe, con el público de su lado, esa determinación se multiplica.

Un US Open que reclama orden… sin perder el caos

El cuadro femenino llevaba años viviendo en un territorio salvaje, fascinante y desconcertante a la vez. Campeonas sorpresa, historias fugaces, tronos que cambiaban de manos con una facilidad desconcertante. Este US Open ofrece algo diferente: cuatro cabezas de serie, cuatro grandes campeonas o aspirantes consolidadas, cuatro estilos bien definidos.

Sabalenka busca su propio mini–reinado en Nueva York. Pegula persigue por fin ese gran título que le falta para poner su nombre al nivel de su juego. Rybakina quiere que el número uno tenga peso real, no solo estadístico. Gauff pretende que la pista central vuelva a ser su casa.

No hay espacio para todas. El torneo, por fin, va a elegir. Y esa es exactamente la clase de decisión que define una era.