Alexander Zverev avanza a la final del US Open
Alexander Zverev no se dejó atrapar por el ruido, el sol ni la resistencia de Karen Khachanov. El número 1 del cuadro masculino cerró su pase a la final del US Open con un 6-3, 7-6(7), 7-6(6) que suena cómodo en el marcador, pero que en la pista de Arthur Ashe Stadium tuvo mucho más filo del que refleja el resultado.
El alemán disputará su segunda final en Flushing Meadows y encadena ya tres presencias consecutivas en finales de Grand Slam, después de estrenar su palmarés grande en Roland Garros en junio. Llega lanzado. Y con cuentas pendientes en Nueva York desde aquella derrota en el partido por el título en 2020.
Inicio arrollador, respuesta orgullosa
El partido arrancó exactamente como Zverev había soñado. Dominante con el saque, preciso desde el fondo y sin concesiones. El primer set cayó de su lado por 6-3, con Khachanov atrapado en una montaña de errores no forzados: casi el doble que los del alemán en ese parcial inaugural. El ruso no encontraba profundidad, se quedaba corto en los intercambios y veía cómo el favorito se adueñaba del ritmo.
Pero el encuentro no se iba a quedar en un trámite. Sin estar sembrado, con 30 años y sin nada que perder, Khachanov se agarró al partido. Ajustó golpes, redujo riesgos innecesarios y empezó a sostener los peloteos largos. El segundo set se convirtió en una batalla de servicio y nervios. Zverev siguió firme, pero el ruso ya no regalaba.
La tensión desembocó en un desempate. Y ahí, otra vez, apareció la jerarquía del número 1 del cuadro: 7-6(7) para Zverev, que cerró el set con temple cuando el margen de error era mínimo.
Sol, abucheos y un tercer set incendiado
Lejos de bajar el telón, el tercer set subió la temperatura. Literal y figuradamente. Los dos mantuvieron el saque, intercambiando juegos sin apenas opciones de rotura. El partido se apretaba, la tarde avanzaba y la luz del sol empezó a jugar su propio papel.
Con 6-5 a favor en el tercer parcial, Zverev intentaba evitar un nuevo tiebreak cuando se detuvo y se fue directo al juez de silla. Se quejaba del reflejo del sol, un resplandor molesto que, según la retransmisión de ESPN, provenía del cristal de las puertas de los palcos cuando se abrían. La reacción del público fue inmediata: abucheos para el alemán en pleno momento crítico.
El episodio lo descentró. Perdió el juego, se esfumó la opción de cerrar el duelo al resto y el set se marchó al segundo desempate de la tarde.
El problema de los reflejos no desapareció y Zverev arrancó el tiebreak hundido: 1-4 abajo, con Khachanov oliendo una cuarta manga y el estadio expectante. Pero ahí se vio al Zverev que ahora pelea todos los domingos grandes: apretó el puño, subió la agresividad con la derecha, se sostuvo con el saque y remontó hasta el 6-6, salvando dos puntos de set.
Con el billete a la final en juego, el alemán no perdonó. Encadenó los puntos decisivos, cerró el tiebreak 7-6(6) y dejó a Khachanov sin premio tras una actuación valiente. Zverev, en cambio, se ganó la oportunidad de reescribir su historia en Nueva York.
Tres finales seguidas y un ambiente en contra
La victoria coloca a Zverev en su tercera final consecutiva de Grand Slam, una racha que confirma su salto definitivo al escalón más alto del circuito. Campeón en Roland Garros, finalista ahora en el US Open y con la vista puesta en algo más que un simple título: la consolidación como referencia del tenis masculino.
El domingo no solo tendrá delante a un rival. Tendrá enfrente a todo un estadio. Lo sabe. Lo dijo en ESPN, consciente de lo que se viene si al otro lado de la red aparece un estadounidense:
“Creo que va a ser increíblemente especial. Especialmente con estos dos chicos, Frances y Ben, favoritos del público aquí en Nueva York. Todo el mundo los quiere. … Ojalá pueda no hacer realidad el sueño americano”.
El mensaje es claro: Zverev está preparado para jugar contra el rival… y contra la grada.
Un duelo histórico entre Ben Shelton y Frances Tiafoe
Su adversario saldrá de un choque que va mucho más allá de un simple billete a la final. Ben Shelton contra Frances Tiafoe. Un duelo que marca un capítulo histórico para el tenis estadounidense y para el US Open.
Los dos buscan su primera final de Grand Slam. El ganador será el primer estadounidense en disputar la final masculina en Flushing Meadows desde Taylor Fritz en 2024. Y puede ir todavía más lejos: tiene la opción de convertirse en el primer campeón local desde Andy Roddick en 2003.
Hay, además, una dimensión que trasciende lo deportivo: por primera vez en la historia, dos hombres negros estadounidenses se enfrentan en una semifinal individual masculina del US Open. Pase lo que pase, un tenista negro estadounidense volverá a una final en Nueva York por primera vez desde que Arthur Ashe jugó la última de las suyas en 1972.
El domingo, a las 14:00 ET, el ganador de ese duelo se medirá a Alexander Zverev por el título. Un estadio volcado, un alemán decidido a arruinar la fiesta y un trofeo que puede cambiar carreras. ¿Será el día de la consagración definitiva de Zverev o el del renacimiento del campeón estadounidense en casa?






