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Arthur Fery alcanza su primera final ATP en Winston-Salem

Arthur Fery ya no es una sorpresa: es una realidad. El británico, revelación en la hierba de Wimbledon, se metió en su primera final del circuito ATP en Winston-Salem, aunque el desenlace de la semifinal dejó un sabor agridulce. Iba por delante 6-4 y 2-1 cuando James Duckworth, lastrado por problemas físicos, se vio obligado a retirarse.

El australiano ya había pedido atención médica al término del primer set. Aguantó lo que pudo. Pero el ritmo de Fery, sólido al servicio y agresivo de fondo, terminó de desnivelar un partido que nunca llegó a completarse. Cuando Duckworth decidió parar, el marcador y las sensaciones apuntaban con claridad hacia el lado británico.

“Estoy muy contento de estar en la final. No era la forma en la que quería que terminara. Espero que James se recupere pronto y descanse para la próxima semana. Pero estoy muy feliz de haber pasado”, afirmó Fery, que celebró con contención, consciente de la incomodidad de ganar así.

El dato es contundente: Fery se convierte en el primer británico en alcanzar la final de este torneo ATP 250 en Winston-Salem. Otro hito en una temporada que ha cambiado su carrera. Hace apenas ocho semanas estaba fuera del top 100. Hoy figura ya en el puesto 33 del ranking mundial y ha desbancado a Cameron Norrie como número uno británico.

De promesa a referencia en dos meses.

Un duelo emergente en la final

El sábado le espera Ignacio Buse, otro nombre propio de este tramo de la temporada. El peruano, de 22 años y número 36 del mundo, se impuso al francés Benjamin Bonzi por 6-2, 4-6 y 6-1, un marcador que refleja bien su capacidad para recuperar el control cuando el partido se enreda.

Buse buscará su segundo título del año tras coronarse en el ATP 500 de Hamburgo, donde derrotó a Tommy Paul en la final. Llega con confianza, con rodaje y con un estilo directo que castiga cada bola corta. Fery, en cambio, afrontará su primera final en el circuito grande, pero con el impulso de un verano que lo ha cambiado todo.

El choque tiene aroma a relevo generacional silencioso: dos jugadores que, hace nada, vivían a la sombra de nombres más consagrados y que ahora se disputan un título ATP en la semana previa a un Grand Slam.

Camino a Nueva York con viento a favor

La final en Winston-Salem no es un simple premio simbólico para Fery. Es el preludio de un US Open que lo verá llegar en plena ebullición competitiva, aunque con un pequeño matiz: se quedó a las puertas de ser cabeza de serie en Nueva York.

El sorteo no fue benévolo. En primera ronda le espera el italiano Lorenzo Musetti, 13º cabeza de serie, en Flushing Meadows. Un debut exigente, de esos que marcan el tono de un torneo. Pero Fery aterrizará allí con una semifinal de Wimbledon en la mochila, un estreno en final ATP y el estatus de nuevo líder del tenis británico.

Hace dos meses peleaba por entrar en el top 100. Hoy discute títulos, rankings y cuadros de Grand Slam con los mejores. La pregunta ya no es si está preparado para este nivel. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llegar este impulso antes de que termine la temporada.