Federer entra en la eternidad: ¿aparecerá Nadal en la ceremonia?
Newport se ha vestido de gala antes de que la atención del tenis salte a Nueva York y al US Open. El foco, por unas horas, se aleja de los cuadros y las semillas para posarse en la hierba histórica del International Tennis Hall of Fame. Allí, Roger Federer cruza hoy la última puerta que le faltaba: la de la inmortalidad oficial.
El suizo no estará solo. Le acompaña toda su familia y una nómina de figuras que subraya lo que ha significado para este deporte: su antiguo entrenador Stefan Edberg, la estrella del esquí Lindsey Vonn y un ramillete de leyendas que ya han sido vistas en Newport. Entre ellas, Kim Clijsters, John McEnroe, Andy Roddick, Martina Navratilova, Tracy Austin, Gabriela Sabatini y Marat Safin.
La escena promete emoción. Pero hay una pregunta que lo sobrevuela todo: ¿quién será la persona que lo induzca al Hall of Fame?
El gran interrogante: ¿aparecerá Nadal?
La ceremonia está fijada para las 18:30 EDT. El programa es claro, el nombre del presentador no. La organización ha blindado ese detalle con celo absoluto, y ese silencio ha encendido la imaginación de los aficionados.
Entre las múltiples especulaciones, un nombre domina la conversación: Rafael Nadal.
No existe confirmación oficial de que el español vaya a viajar a Newport. Nada en la agenda pública lo delata. Sin embargo, la idea ha prendido con fuerza: que el mayor rival de Federer, el hombre que compartió con él una de las rivalidades más grandes de la historia del tenis, sea quien le dé la bienvenida al salón de los elegidos.
La posibilidad tiene lógica emocional. Y un precedente muy reciente.
El eco de Serena y Sharapova
Hace un año, Serena Williams apareció en la ceremonia de inducción de Maria Sharapova y pronunció un discurso que dio la vuelta al mundo. La estadounidense, símbolo de una era, rindió homenaje a quien durante años fue su antagonista más mediática. Rivalidad feroz convertida en respeto público, en un gesto que cerró un capítulo con elegancia.
Ese recuerdo alimenta hoy la expectativa en torno a Nadal y Federer. La comparación es inevitable. Si Serena pudo dedicarle esas palabras a Sharapova, ¿por qué no imaginar a Nadal tomando el micrófono para honrar a Federer?
No haría falta adornar demasiado la historia. Los números hablan solos: 40 enfrentamientos, finales memorables en Wimbledon, Roland Garros y Australia, cambios de guardia, remontadas imposibles. Pero lo que ha terminado de marcar su relación va más allá del marcador: una amistad sincera, gestos compartidos en la retirada de Federer, lágrimas en la Laver Cup, respeto mutuo que ha trascendido camisetas y banderas.
Un capítulo más para una rivalidad legendaria
En Newport ya se han dejado ver muchos nombres ilustres. El ambiente es el de las grandes citas, aunque no haya puntos en juego. Se percibe más como un epílogo que como un torneo: una celebración de carrera, de estilo, de legado.
En ese contexto, la figura del presentador se ha convertido casi en un personaje más de la historia. El hermetismo ha disparado las quinielas y, entre todas, la opción Nadal se ha instalado como la más deseada por buena parte del público.
Si finalmente el español aparece y es él quien induzca a Federer, la ceremonia dará un salto de categoría emocional. No sería solo la consagración de un campeón de 20 Grand Slams. Sería la foto definitiva de una era: los dos grandes rivales, uno en el atril, el otro recibiendo el último reconocimiento posible.
Por ahora, solo queda esperar a que se enciendan las luces del escenario y se escuche el primer nombre por megafonía. Entonces se sabrá quién tendrá el privilegio de pronunciar las palabras que acompañen a Roger Federer en su entrada al International Tennis Hall of Fame. Y también si la rivalidad que marcó una generación añade esta noche una página más a su leyenda.






