Ferrari y la decisión de apoyar a Hamilton en la lucha por el título
En Maranello vuelve a sonar la misma pregunta incómoda: ¿hasta qué punto debe Ferrari proteger a Lewis Hamilton aunque eso signifique relegar a Charles Leclerc? Rob Smedley, voz autorizada en el paddock y antiguo ingeniero de la Scuderia, lo tiene claro: si el equipo quiere influir de verdad en el campeonato, debe apostar sin titubeos por el británico.
El detonante llegó en Zandvoort. Durante el Gran Premio de los Países Bajos, un Hamilton encendido por radio pidió al muro que indicara a Leclerc que le dejara pasar, en plena ejecución de una estrategia alternativa. El episodio no quedó solo en el calor del momento; ha abierto un debate de fondo sobre la jerarquía interna en Ferrari.
Smedley, en el podcast High Performance Racing, fue directo al corazón del asunto. Recordó que, por duro que resulte para Leclerc y para todo el grupo que trabaja en su lado del garaje, todos “trabajan para Ferrari”. Y a partir de ahí construyó su argumento: Hamilton, sostiene, ha tenido “la mejor racha” y “ha hecho el mejor trabajo” esta temporada.
La lectura es clara: si Ferrari quiere robar puntos a Mercedes, debe hacerlo actuando como un bloque y alineando sus intereses alrededor del piloto que más opciones ofrece ahora mismo. Aunque el coche rojo no haya sido el mejor de forma constante, sí ha brillado en momentos puntuales. Y es precisamente en esas carreras, insiste Smedley, cuando el equipo debe asegurarse de que la victoria caiga del lado de Hamilton. Cuando no haya triunfo posible, el plan debe ser otro, pero igual de contundente: maximizar siempre los puntos del británico.
No se trata, en su opinión, de favoritismos caprichosos, sino de “hacer lo sensato para el equipo” y exprimir la posición de Ferrari en el campeonato del mundo. La aritmética respalda su tesis: Hamilton está empatado en la clasificación de pilotos con su excompañero George Russell y ambos persiguen, a 59 puntos, al líder Kimi Antonelli. Cada decisión de equipo, cada orden por radio, pesa ya como un pequeño giro de volante en la batalla por el título.
La cuestión es si Ferrari está preparada para asumir el coste emocional de un movimiento así dentro del box. Porque respaldar a Hamilton significa, inevitablemente, pedir a Leclerc que ceda terreno en nombre de un objetivo mayor. Y esa conversación, en un equipo con tanta historia y tanto orgullo, nunca es sencilla.
El otro lado del paddock: la carta de Kelly Piquet a su hija que conmovió a Verstappen
Lejos de los muros de boxes y de las hojas de tiempos, el mundo de la Fórmula 1 dejó también una imagen muy distinta: la de Kelly Piquet abriéndose en canal en redes sociales para hablar de su hija Penelope.
La pareja de Max Verstappen publicó un mensaje largo, íntimo, dedicado a la pequeña, su primera hija. No detalló qué ha ocurrido en el último mes desde el cumpleaños de Penelope, pero sí dejó claro que ha sido un periodo intenso, de esos que ponen a prueba y, al mismo tiempo, enseñan.
En ese texto, Piquet se detuvo en las lecciones que la maternidad le ha dejado. Habló de escucha, de protección, de validar emociones. Se dirigió directamente a su hija con una promesa firme: “Mi P, siempre te escucharé, te defenderé, protegeré tu dulzura y te recordaré que tus sentimientos importan”.
Y remató con un deseo sencillo pero poderoso para este nuevo año de vida: que su séptimo cumpleaños marque el inicio de una etapa de paz, libertad y alegría despreocupada, “la que toda niña merece”.
El mensaje no pasó desapercibido para Verstappen, que mostró su apoyo en público, reforzando esa imagen poco habitual del tricampeón: lejos del casco y del monoplaza, también él se mueve en un entorno de emociones muy humanas.
Mientras en la pista se discuten órdenes de equipo y estrategias al milímetro, fuera de ella la vida sigue marcando su propio ritmo. Entre la fría lógica de los puntos y la calidez de una madre hablándole a su hija, la Fórmula 1 recuerda que, detrás de cada casco y cada apellido ilustre, late siempre una historia mucho más grande.






