McLaren renace en el campeonato con Lando Norris
Hace poco más de un mes, el panorama era desolador para McLaren. El campeón del mundo parecía sentenciado antes de tiempo. Kimi Antonelli, con el Mercedes, mandaba en el campeonato con 204 puntos. Entre los dos pilotos de papaya ni siquiera alcanzaban esa cifra: Lando Norris sumaba 103, Oscar Piastri 92. El título de 2026 se alejaba a toda velocidad.
Entonces llegó Hungría.
McLaren desembarcó en el Hungaroring con un paquete de evolución profundo, trabajado en los rincones más sensibles del coche: nueva carrocería en las esquinas delantera y trasera, suelo revisado, alerón trasero renovado. No era un simple ajuste; era una apuesta estratégica para rescatar una temporada que amenazaba con escaparse.
El efecto fue inmediato. Norris salió desde la pole y ganó. Sin discusión. Una semana después, en Zandvoort, repitió victoria y volvió a mandar desde la primera posición, esta vez con una maniobra que quedará en los resúmenes del año: adelantamiento por el exterior a Antonelli en la curva 1. De golpe, la brecha en el campeonato se redujo. El británico está ahora “solo” a 83 puntos del líder.
La lectura fácil diría que el coche ha dado el salto. Andrea Stella, sin embargo, ve algo más profundo. Para el director del equipo, Norris está rindiendo por encima del propio MCL40.
“Lando está pilotando y operando a un nivel muy alto, en sentido absoluto, en relación con un campeón del mundo de Fórmula 1”, explicó tras el Gran Premio de Países Bajos. “Está pilotando al nivel de un campeón del mundo”.
Stella insiste en la evolución constante del británico, en una progresión que no se ha detenido desde su debut y que, según él, dio un giro clave tras el arranque de 2025. “Después del inicio de la temporada 2025, algo hizo clic”, detalló. No fue un chispazo aislado, sino una nueva forma de trabajar con Lando y para Lando, un método que el equipo está trasladando también al lado de Piastri. Ese enfoque, asegura, ha impulsado una mejora continua.
El fin de semana en Zandvoort es un buen ejemplo. No era, ni mucho menos, un escenario en el que McLaren pudiera dar por hecha la victoria. El rendimiento en la carrera al sprint había dejado dudas. El equipo se volcó en entender dónde estaba la ventana de oportunidad: gestión de neumáticos, comportamiento del coche, pequeñas ganancias escondidas en el ritmo de carrera. Los dos pilotos dieron un paso adelante en ese terreno, aunque el segundo stint de Piastri dejó interrogantes que el equipo aún debe resolver.
Norris, en cambio, encadena fines de semana casi perfectos. Y una parte clave está en la clasificación.
En 2025, el duelo a una vuelta dentro de McLaren fue un equilibrio puro: 15-15 en el cara a cara, contando también las clasificaciones al sprint. Con el cambio de normativa y la llegada de los nuevos coches en 2026, Piastri golpeó primero: 3-1 a favor del australiano antes del inesperado parón de abril. A partir de ahí, Norris cambió el guion. Desde el regreso, el vigente campeón ha dominado a su compañero por 12-1, con Piastri solo por delante en Mónaco. La media entre ambos no es escandalosa —0,128 segundos—, pero el margen cae una y otra vez del lado de Lando. Y la tendencia pesa más que la cifra.
Para Stella, la diferencia ya no está solo en el cronómetro, sino en la cabeza del piloto. En cómo piensa, decide y pelea en pista.
“Si quieres mirar a Lando desde otro ángulo, diría que ahora está expresando un nivel más alto de asertividad al pilotar”, apuntó el italiano. La maniobra sobre Antonelli en Zandvoort es su prueba favorita. Un adelantamiento por fuera, en una curva en la que el más mínimo error te condena. Norris no dudó. “Está demostrando más autoconfianza”.
Lo interesante, subraya Stella, es cómo se manifiesta esa seguridad. No siempre en forma de agresividad desmedida. A veces, en la frialdad de saber cuándo no pelear. “A veces eres autoconfiante cuando piensas: ‘¿Sabes qué? No voy a luchar ahora porque puedo perder en esta pelea. La carrera es muy larga. Nos vemos al final’”. Esa convicción en sus propias armas, en su ritmo, en su capacidad para esperar el momento justo, es lo que más le convence.
El propio Stella recuerda un detalle que dice mucho del nuevo Norris: en las dos últimas carreras que ha ganado, no ha conservado la primera posición en la salida. Al final de la primera vuelta era segundo. No hubo quejas por radio. No hubo rastro de pánico. Ni una grieta en la confianza. Sabía que tenía coche, ritmo y cabeza para reconstruir la carrera y “cobrar” su oportunidad más adelante.
En condiciones de baja adherencia, con el coche deslizándose y poco agarre disponible, el italiano es tajante: “Es el maestro en este tipo de condiciones”. Y ahí, en el límite del error, donde un movimiento precipitado puede arruinar una tarde, Norris está encontrando su verdadera versión de campeón.
Mientras tanto, Piastri atraviesa un tramo más áspero. El ritmo a una vuelta ya no acompaña como a comienzos de año, y la referencia interna se ha endurecido. El australiano mejora en gestión de neumáticos, pero aún arrastra dudas como las del segundo stint en Zandvoort. McLaren ve una trayectoria positiva en ambos lados del garaje, aunque hoy, en el presente inmediato, el piloto que exprime al máximo el paquete se llama Lando Norris.
La combinación es clara: un coche que por fin responde y un piloto que ha dado un salto mental. Asertividad y confianza. Dos rasgos no técnicos que, según Stella, han cambiado el techo de su número 4.
Hace un mes, el título parecía un espejismo. Ahora, con un Norris que pilota “al nivel de un campeón del mundo” y un McLaren en ascenso, la pregunta ya no es si puede ganar carreras.
La cuestión es cuántas más podrá ganar antes de que Antonelli sienta realmente el aliento de la papaya en la nuca.






