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Moses Itauma: El joven que busca el título de peso pesado

Moses Itauma, el chico al que la historia ya mira fijamente, llega al sábado con un objetivo descomunal: convertirse, con 21 años, en el campeón mundial del peso pesado más joven en la historia del boxeo británico. No es solo un título lo que está en juego en el O2 Arena. Es un relato. Y él quiere reescribirlo a su manera.

Un prodigio bajo sospecha

En los días previos a la pelea, Filip Hrgovic eligió el camino del ataque frontal. No habló solo de estilos ni de tácticas. Fue directo al orgullo. Pintó a Itauma como un privilegiado, un boxeador mimado, al que –según su versión– le han puesto la alfombra roja hasta la puerta del estrellato.

Para el croata, el británico ha sido “consentido” en su ascenso. Demasiado protegido. Demasiado cómodo.

Itauma, lejos de esquivar el golpe, decidió devolverlo. Recordó sus victorias contundentes, esas demoliciones que acaban en repeticiones constantes en los resúmenes, como la que firmó ante Jermaine Franklin. Para él, los nocauts espectaculares son la verdadera vara de medir. Si alguien duda de su legitimidad, que mire las cintas. Que cuente los cuerpos en la lona.

Su mensaje es claro: no es el lujo lo que le ha traído hasta aquí, sino el trabajo. Su físico, su campamento, su manera de entrenar. Ahí, insiste, está el fuego que lo ha forjado.

La réplica de Itauma

Hay un matiz curioso en esta rivalidad. Itauma y Hrgovic comparten raíces balcánicas, proceden de una región donde el boxeo no disfruta del mismo respaldo económico ni cultural que el fútbol o el baloncesto. Sin embargo, Hrgovic insiste en que el camino de su rival ha sido mucho más cómodo, casi servido en bandeja.

Itauma no compra esa versión.

“Yo no recibo el trato que tengo porque sí; obviamente hay algo en mí que Queensberry ve”, explicó, subrayando que el respaldo de su promotora no se basa en lo que ya ha hecho, sino en lo que puede llegar a hacer. Cada combate, asegura, es una prueba más de que está a la altura de las expectativas. De que es capaz de cumplir lo que otros han proyectado sobre él.

¿Niño de oro? Él no se ve así. O, al menos, no sin contexto. “¿Me han tratado como a un niño dorado? Yo no diría eso, porque no es sin motivo”, defiende.

Después, giró el foco hacia su rival. Si se habla de ventajas, Itauma recuerda que Hrgovic llegó al profesionalismo con un tesoro que muchos sueñan y casi nadie consigue: una medalla olímpica. Un logro que, como subraya el británico, no se regala. Se gana. Y con él, llega un impulso inicial que otros jamás tendrán.

Con esa medalla, apunta, Hrgovic arrancó con una ventaja evidente. Mientras muchos tienen que empezar desde cero, en veladas pequeñas, incluso en carteleras casi invisibles, él ya estaba en un escaparate distinto.

Itauma fue más allá. Señaló que el camino de Hrgovic tampoco ha sido el más espinoso. Recordó la polémica decisión ante Zhilei Zhang, una pelea que muchos vieron del lado del chino. Para el joven aspirante, aquel veredicto fue una bisagra en la carrera de su rival. “Creo que fue muy afortunado de obtener la decisión contra Zhilei Zhang. Si no la hubiera tenido, ¿habría conseguido todas las peleas que ha tenido ahora?”, lanzó, dejando la pregunta flotando.

El mayor examen de su vida

Sobre el papel, Hrgovic es el examen más duro que ha afrontado Itauma. Más experiencia, más rounds de élite, más colmillo. Un veterano que sabe cómo manejar la presión y cómo usar las palabras como arma, aunque el británico no parezca especialmente alterado por el ruido.

Las provocaciones han servido para calentar la previa, pero no han descentrado al joven. Él insiste en que está listo para responder primero con la boca y, sobre todo, con los puños.

Porque el sábado se acaban las frases y empieza la verdad. No habrá más debates sobre privilegios, medallas o trayectorias. Solo dos hombres, un cinturón y una noche que puede marcar una era.

Uno de los dos saldrá del O2 Arena con sus palabras respaldadas por hechos. El otro, con el orgullo herido y muchas respuestas que darse. ¿Será el nacimiento de un nuevo rey del peso pesado británico o la confirmación de que la historia, por ahora, no está lista para cederle el trono a un chico de 21 años?