logo

Moses Itauma: El niño prodigio del boxeo británico

Mike Tyson no perderá hoy uno de los récords más sagrados del boxeo. Pase lo que pase en Londres entre Moses Itauma y Filip Hrgovic, el trono del campeón mundial de los pesos pesados más joven de la historia seguirá llevando su nombre.

Aun así, en el O2 Arena se juega algo enorme: el intento de un veinteañero británico por irrumpir en una lista reservada a gigantes del deporte.

El niño prodigio que llega al título

La pelea por el vacante cinturón mundial de la IBF ha sido vendida como una cita con la grandeza. Carteles luminosos en el metro de Londres, cuenta atrás digital, un lema rotundo: “WITNESS GREATNESS”. Todo apuntando a un solo hombre.

No a Hrgovic, que ya es un peso pesado de élite contrastado.

El foco es Moses Itauma, presentado como el heredero natural del boxeo británico. Su leyenda empezó mucho antes del debut profesional: historias de sesiones de guanteo en las que, siendo apenas un adolescente, aguantaba e incomodaba a profesionales consagrados. En los gimnasios se hablaba de él con la excitación reservada a los elegidos.

Desde que dio el salto al profesionalismo en 2023, el hype no se ha desinflado. Al contrario. Catorce victorias seguidas, doce de ellas por nocaut, lo han llevado a esta oportunidad prematura por una porción del trono de los pesos pesados.

Ahora, con el cinturón de la IBF sobre la mesa y el O2 como escenario, se asoma a la historia.

El récord intocable de Tyson

Para entender la magnitud del reto conviene mirar hacia atrás. A Las Vegas. A 1986.

Mike Tyson tenía 20 años, cuatro meses y 23 días cuando destrozó a Trevor Berbick en el Las Vegas Hilton el 22 de noviembre de aquel año y se convirtió en campeón mundial del Consejo Mundial de Boxeo (WBC). No solo ganó. Arrasó. Ese nocaut no solo le dio un título; fijó un listón de precocidad que nadie ha logrado superar.

Ese registro sigue siendo la referencia absoluta. Y está a salvo. Aunque Itauma gane, no lo tocará.

Cuando se suba al ring frente a Hrgovic en Londres, el británico tendrá 21 años, ocho meses y un día. Demasiado tarde para destronar a Tyson en esa estadística, pero lo bastante pronto como para instalarse muy arriba en la clasificación histórica de campeones más jóvenes de los pesos pesados.

De hecho, si se impone, entrará directamente en el segundo escalón de esa lista.

Compañía de leyenda

El contexto lo dice todo. Antes de Tyson, el dueño del récord era Floyd Patterson, dos veces campeón mundial del peso pesado, un pionero en el arte de coronarse joven en la división más dura del boxeo.

Patterson acabó perdiendo sus cinturones ante Sonny Liston, un coloso que parecía inamovible. Esa derrota abrió la puerta a otro terremoto generacional: un joven Cassius Clay, que aún no se llamaba Muhammad Ali, aprovechó la ocasión para destronar a Liston y colarse también en este selecto club de campeones precoces. Más tarde, Ali derrotaría dos veces al propio Patterson, cerrando un círculo entre prodigios de distintas eras.

Es en esa línea de sucesión donde aspira a inscribirse Moses Itauma.

No podrá arrebatarle a Tyson el título de “más joven de todos los tiempos”. Pero si vence a Hrgovic, el británico pasará a formar parte de un grupo diminuto de pesos pesados que conquistaron el mundo antes de cumplir los 22 años. Un grupo en el que los nombres no se olvidan.

La pregunta ya no es si el récord de Tyson está en peligro. Ese está blindado. La cuestión es otra: ¿estamos ante el inicio de un nuevo reinado joven o solo ante una visita fugaz a la cima más salvaje del boxeo?