Moses Itauma: La promesa del peso pesado que enfrenta a Filip Hrgovic
Moses Itauma, la promesa que solo mira al hombre de enfrente
El escenario es el O2, el cinturón mundial del peso pesado de la IBF está vacante, las comparaciones con Mike Tyson ya llenan tertulias y titulares. Pero Moses Itauma, 21 años, mira a un solo punto fijo en todo ese ruido: Filip Hrgovic.
Nada más.
El británico de origen eslovaco llega invicto tras 14 combates profesionales y apenas 33 asaltos disputados. Ha despachado cada escalón con una frialdad que asusta, incluyendo nombres de peso como Jermain Franklin y el ex campeón interino y aspirante mundial Dillian Whyte. Cada vez que subió el nivel, subió también la contundencia. No ha dado pasos: ha dado zancadas.
Antes ya había dejado su firma en el boxeo amateur. Dominó las categorías juveniles sin conocer la derrota y tenía la carretera despejada hacia unos Juegos Olímpicos. Pero eligió otro camino. Se hizo profesional con 18 años, en una época en la que esa transición temprana ya no sorprende tanto, aunque en su caso sí impresiona la rapidez con la que se ha instalado en la mesa de los verdaderos pesos pesados de la división.
Ahora, a los 21, está a un solo triunfo de entrar en los libros de historia. Si vence el sábado, se convertirá en el segundo campeón mundial del peso pesado más joven de todos los tiempos, solo por detrás de Mike Tyson, y en el campeón británico del peso pesado más joven de la historia. Palabras mayores para cualquiera. Menos para él.
Porque Itauma, en la última rueda de prensa antes del combate, se encargó de bajar el volumen a todo lo que no fuera el croata sentado a su izquierda.
“No estoy intentando convertirme en el segundo campeón del peso pesado más joven del mundo”, dijo ante los medios. “Estoy intentando vencer a Filip Hrgovic. Esta pelea es la que yo quería. Creo que es un cruce de estilos en el que puedo prosperar”.
La frase define al personaje. Nada de eslóganes vacíos, nada de épica impostada. Itauma habla poco, casi en susurros, pero cada palabra tiene filo. Sabe lo que significaría el cinturón, pero se niega a dejar que el título le nuble la vista.
“Un título mundial es un logro y un reconocimiento, pero eso es un plus. Mi única concentración es Hrgovic, y si no soy capaz de vencer a Hrgovic no importa el título mundial, no importa el ruido, no importa nada. Mi enfoque es solo ser victorioso la noche de la pelea”.
Mientras el entorno se agita con etiquetas como “el futuro del peso pesado” o incluso “posible mejor de todos los tiempos si mantiene esta trayectoria”, Itauma pisa el freno. Las expectativas crecen, las comparaciones se disparan, pero él se protege del exceso de elogios con la misma disciplina con la que se protege de un jab.
“Cuando tu talento es reconocido, obviamente es bueno”, admitió. “Pero cuando escucho cosas así, tengo que dejarlas en un segundo plano, no quiero volverme demasiado engreído”.
El contraste con Hrgovic no puede ser más evidente. El croata ha sido mucho más ruidoso en la previa, acusando a Itauma de recibir trato preferencial por ser británico y cuestionando la velocidad con la que ha llegado a una pelea por el título mundial. Ha intentado convertir la semana del combate en un combate verbal. Itauma ni se inmuta.
“Hablar es barato”, zanjó, quitándole hierro a cada dardo. “Solo tiene bromas de colegial, y ya está, hay que seguir rodando”.
No entra al juego. No necesita hacerlo. Su respuesta, en realidad, está pensada para sonar igual que su carrera: directa, sin adornos, sin rodeos.
“Mismo guion, distinta historia”.
Ese es el mensaje. Para muchos, el sábado en el O2 es la noche en la que un talento precoz se mide por fin a la presión de un título mundial y a un rival curtido. Para Moses Itauma, solo es otra pelea. Otro hombre enfrente. Otro examen que, según él, ya tiene decidido aprobar.






