Andrea Stella advierte sobre el desafío de Monza para McLaren
Lando Norris aterriza en Monza en plena racha. Dos victorias seguidas, dos poles consecutivas y una sensación clara en el paddock: el británico ha entrado de lleno en la conversación por las victorias de carrera. Pero en McLaren nadie se deja arrastrar por la ola. Menos aún Andrea Stella.
El director del equipo mira el calendario, ve el nombre de Monza y pisa el freno.
El MCL40 ha brillado en el Hungaroring y en Zandvoort, dos trazados de alta carga aerodinámica, repletos de curvas en las que cuenta cada kilo de downforce y cada matiz de estabilidad. Justo el terreno donde el coche, tras su gran paquete de actualizaciones, se ha convertido en una referencia. Pero el llamado Templo de la Velocidad juega a otro deporte.
De reinar en la carga a sobrevivir con el mínimo drag
Norris llega cuarto en el campeonato con 159 puntos, a 83 del líder Kimi Antonelli. La desventaja es grande, la inercia no tanto. El propio Antonelli lo admitió tras el Gran Premio de los Países Bajos: Mercedes “claramente ya no es el coche más rápido de la parrilla”. Y Norris, por radio, no se escondió: “La lucha sigue abierta, sigamos empujando”.
El ambiente invita al optimismo. Stella, no.
“La forma real en la que afrontamos esto es una carrera cada vez”, explicó el italiano ante los medios. “No hay mucho más que puedas influir que no sea maximizar lo que viene a continuación, y la próxima carrera es Monza”.
Y ahí cambia todo. Si Hungría y Zandvoort premian el paso por curva, Monza exige el paquete de menor resistencia al avance de toda la temporada. Acelerador a fondo durante cerca del 80% de la vuelta, rectas eternas, frenadas violentas para encarar chicanes cerradas. Otro régimen, como repite Stella.
“Si pensamos en las exigencias de Zandvoort y Hungría, y luego pensamos en las exigencias de Monza, estamos en un régimen completamente diferente”, subrayó. “Si podemos confirmar nuestras mejoras en Monza, entonces diría que sí, que podemos mirar con algo de optimismo al resto de la temporada”.
La frase es clara: el verdadero examen del MCL40 todavía no ha empezado.
Norris gana, pero no se engaña
El piloto, pese a la racha, mantiene un discurso similar. Dos triunfos no tapan las grietas.
“Pese a la victoria, no estoy completamente satisfecho”, reconoció tras Zandvoort. “Seguimos teniendo debilidades, especialmente en las curvas lentas, y tenemos que mejorar si queremos luchar por el campeonato”.
No es solo una cuestión de gusto por el detalle. En Monza, cada defecto se amplifica. Las curvas lentas de las chicanes, la tracción a la salida, la confianza al atacar el piano… y, sobre todo, la eficiencia en recta.
Stella lo pone en blanco y negro: “Primero, necesitamos ir a Monza y ver que nuestro coche puede mostrar un buen rendimiento en las rectas largas”.
Arrastre y frenada: los puntos bajo sospecha
Ahí se concentran las dudas. El propio jefe de McLaren lo admite sin rodeos.
“Sabemos que el drag no es necesariamente un punto fuerte de nuestro coche, por ejemplo”, apuntó. “Hay mucha frenada, lo cual tampoco es necesariamente un punto de fuerza de nuestro coche”.
Rectas largas y frenadas durísimas. Dos aspectos en los que el MCL40 no ha destacado precisamente. En los circuitos de alta carga, McLaren ha podido explotar su agarre en curva rápida y media, su estabilidad y la confianza que Norris muestra al límite. En Monza, el coche se desnuda aerodinámicamente y el cronómetro no perdona.
“Hay muchas cosas que necesitamos confirmar… Pero, hasta ahora, creo que podemos confirmar que cuando estamos en circuitos de alta carga con este tipo de trazado, podemos luchar por victorias”, remató Stella.
Ahí está el matiz. McLaren ya sabe que, en escenarios como Hungría o Zandvoort, tiene armas para ganar. Lo que viene ahora es descubrir si ese mismo coche puede sobrevivir —y competir— en el territorio más extremo de la baja carga.
Si el MCL40 responde en Monza, la racha de Norris dejará de ser solo un momento dulce. Se convertirá en una amenaza real para el resto del año. Y entonces, sí, la frase de la radio tendrá otro peso: ¿está realmente “abierta” la lucha por el título o Monza pondrá el límite a este impulso naranja?






