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Storm Hunter desafía al tiempo en el US Open

Storm Hunter llega al US Open sin miedo. Y no porque el sorteo haya sido amable: al otro lado de la red la espera Marta Kostyuk, semifinalista en Roland Garros y Wimbledon, cabeza de serie número 11 y una de las pegadoras más intimidantes del circuito. El motivo es otro. Mucho más profundo.

A los 32 años, Hunter acaba de obligar a los estadísticos del tenis a bucear en los archivos. Al superar la fase previa en Flushing Meadows por primera vez, se convirtió en la primera jugadora australiana en activo en lograr la clasificación en los cuatro torneos de Grand Slam. Un logro rarísimo, reservado a una élite casi anónima en la historia del deporte.

No fue un paseo. Ni cerca.

En su primer partido de la qualy eliminó a su compatriota y gran amiga Maddison Inglis. Después salvó dos puntos de partido en su segundo encuentro. Y para rematar, tuvo que soportar un retraso de 24 horas por la lluvia antes de sellar su billete con una tercera victoria consecutiva decidida al límite. Tres duelos, tres finales a vida o muerte. Y siempre la misma respuesta.

“Este era el último ‘slam’ que me faltaba tachar de la lista pasando por la previa y, al llegar, no había jugado muchos partidos de singles en los últimos meses, así que sí, se siente increíble”, confesó Hunter, todavía con la adrenalina a flor de piel.

Su historia reciente añade otra capa. Hunter se perdió más de un año de competición tras romperse el tendón de Aquiles. Una lesión que, a su edad, suele sonar a sentencia. Hoy está de vuelta en el cuadro principal del US Open por primera vez desde 2023. Y no como invitada, sino ganándose cada punto.

El premio del sorteo es, en realidad, un examen brutal: Kostyuk en la primera ronda, el lunes, en la pista grande y con foco mundial.

“Sí, es duro”, admitió la ex número uno del mundo en dobles, sin rodeos. “Ella está teniendo un año realmente bueno. Es una gran jugadora, muy física en la forma en que juega y una competidora excelente”.

La realidad es clara: la ucraniana llega como favorita, con dos semifinales de Grand Slam consecutivas en la mochila y el peso de la expectativa sobre los hombros. Hunter lo sabe y, lejos de intimidarse, se agarra a ese detalle.

“Va a ser duro. Obviamente es un cambio muy rápido, de jugar la qualy a mi primera ronda mañana, pero me siento bien y la que tiene toda la presión de jugar contra mí es ella. He entrenado con ella antes. Sé cuál es su nivel y sé que va a ser un desafío, pero me encantan los desafíos. Va a ser divertido. Lo voy a disfrutar”.

En su voz hay algo más que ambición. Hay gratitud. “Ha habido muchas veces en mi carrera en las que no pensé que volvería a jugar a este nivel, así que estar de vuelta en el cuadro principal de un ‘slam’ es increíble. Solo voy a salir, disfrutarlo y darlo todo”.

Mientras Hunter se prepara para su batalla contra Kostyuk, la bandera australiana ondeará fuerte en la primera jornada en Nueva York. Habrá seis representantes del país en acción el lunes.

  • Kim Birrell se medirá con la croata Petra Marcinko.
  • Talia Gibson también tendrá enfrente a una croata, la veterana Donna Vekic.
  • La prometedora Taylah Preston se enfrentará a la estadounidense Alycia Parks.

En el cuadro masculino, Adam Walton chocará con el chino Yibing Wu y Aleksandar Vukic se verá las caras con el japonés Rei Sakamoto, los dos únicos australianos que debutan en primera ronda ese día.

El sexto cabeza de serie, Alex de Minaur, arrancará su campaña el martes (miércoles en horario AEST), con la misión de profundizar en la segunda semana y sostener el estatus de referencia del tenis australiano en el circuito.

Pero la primera gran historia ya está escrita antes de que se juegue un solo punto del cuadro principal: una jugadora de 32 años, con un tendón de Aquiles reconstruido y un currículum de doblista de élite, que se ha abierto camino a base de desempates, retrasos y resistencia.

Ahora, en una pista de Flushing Meadows y ante una de las nuevas potencias del circuito, se sabrá si este logro histórico es solo el prólogo de algo aún más grande.